El calor intenso vuelve a gran parte del país con máximas que superan los 40 grados. La calima y el humo de los incendios agravan la situación. Las noches tropicales y el riesgo de fuego se mantienen elevados.
El calor extremo regresa con fuerza a España en la última semana de julio, con temperaturas que superarán los 40 grados en varias capitales del interior y sur peninsular. La situación se complica por la presencia de calima y humo, consecuencia directa de los incendios forestales que siguen activos en distintas zonas del país. Este episodio de altas temperaturas coincide con una estabilidad atmosférica que limita las lluvias y favorece la acumulación de partículas en suspensión.
Según las previsiones, Ourense, Zaragoza, Toledo, Ciudad Real, Jaén, Granada, Sevilla, Córdoba, Badajoz y Cáceres figuran entre las ciudades donde los termómetros podrían alcanzar o superar los 40 grados. Además, en capitales como Almería y Cádiz, las mínimas nocturnas apenas descenderán de los 25 grados, lo que anticipa noches tropicales y un descanso complicado para la población.
El reciente descenso térmico registrado durante el fin de semana llega a su fin. La retirada de la vaguada de aire frío hacia el este da paso a una dorsal anticiclónica, lo que se traduce en vientos cálidos del sur y un aumento progresivo de las temperaturas. La calima, de origen norteafricano, se intensificará especialmente en la mitad sur peninsular, mientras que el humo de los incendios seguirá afectando la calidad del aire en amplias zonas.
Las precipitaciones serán escasas durante la semana, aunque no se descartan lluvias puntuales en el litoral cantábrico y, hacia el final de la semana, en áreas del norte y este peninsular. El jueves, el paso de un frente podría generar inestabilidad y chubascos aislados en regiones montañosas y del tercio norte.
En cuanto al viento, el domingo se presenta como una jornada más favorable para los equipos de extinción, con rachas flojas o moderadas y menor riesgo de propagación del fuego. Sin embargo, a partir del lunes, el viento volverá a ganar intensidad por la tarde, con rachas de hasta 40 km/h que podrían dificultar el control de los incendios activos. La combinación de vegetación seca, altas temperaturas y baja humedad mantiene el riesgo elevado, ya que cualquier cambio local en el viento puede alterar rápidamente el comportamiento del fuego.
El escenario meteorológico actual recuerda a situaciones recientes en las que los incendios han generado fenómenos propios y han complicado las labores de extinción, como ocurrió en la sierra entre Ávila y Madrid, donde el fuego llegó a modificar el clima local. Más detalles sobre ese episodio pueden consultarse en este análisis sobre el impacto de los grandes incendios en la meteorología regional.
En contexto, España ha experimentado en los últimos años un aumento en la frecuencia e intensidad de las olas de calor, con récords de temperatura y noches tropicales cada vez más habituales. La calima, asociada a masas de aire africano, puede reducir la visibilidad y afectar la salud respiratoria, especialmente en personas vulnerables. Los incendios forestales, por su parte, no solo destruyen superficie arbolada, sino que también agravan la contaminación atmosférica y suponen un reto para los servicios de emergencia. Las autoridades recomiendan extremar las precauciones ante el riesgo de fuego y seguir las indicaciones de protección civil durante estos episodios de calor y mala calidad del aire.