El Consejo de Ministros aprueba una reforma que prohíbe fumar a menores y amplía los espacios libres de humo. Las sanciones mínimas suben a 200 euros y se refuerzan los controles sobre vapeadores.
El Consejo de Ministros ha dado luz verde a una profunda reforma de la ley del tabaco que introduce restricciones inéditas en España. El nuevo texto, impulsado por el Ministerio de Sanidad, prohíbe fumar en terrazas de bares y restaurantes, campus universitarios, piscinas colectivas, instalaciones deportivas, espectáculos al aire libre y vehículos comerciales, salvo uso exclusivamente particular. Además, por primera vez, se sancionará a los progenitores de menores que sean sorprendidos fumando, con multas a partir de 200 euros.
La iniciativa, que será remitida a las Cortes para su tramitación parlamentaria, busca frenar el acceso y consumo de tabaco y dispositivos electrónicos entre los jóvenes. Hasta ahora, la ley solo vetaba la venta y suministro a menores, pero la nueva norma extiende la prohibición al consumo y equipara los cigarrillos electrónicos —con o sin nicotina— a los productos tradicionales. También se restringe la venta de vapeadores y similares a estancos y tiendas especializadas, cerrando la puerta a su comercialización en bazares y tiendas de conveniencia.
El texto refuerza la protección en entornos considerados sensibles, como centros educativos y sanitarios, y elimina cualquier forma de publicidad o promoción de productos relacionados con el tabaco en espacios públicos o colectivos. Esto incluye la prohibición de carteles, mobiliario o cualquier objeto promocional en escaparates de tiendas, bares y locales de ocio.
La reforma se enmarca en el Plan Integral de Prevención y Control del Tabaquismo 2024-2027 y supone la mayor actualización de la normativa estatal desde la ley de 2005, que ya vetó fumar en bares y restaurantes. Según los últimos datos de la encuesta ESTUDES 2025, la prevalencia de fumadores diarios entre jóvenes de 14 a 18 años ha caído al 4,3%, el mínimo histórico desde 1994, aunque el consumo mensual sigue siendo elevado, con un 15,5% en ese grupo de edad.
El Gobierno justifica el endurecimiento de la ley por el auge de nuevas formas de consumo, como los dispositivos electrónicos y bolsas de nicotina, que han encontrado un vacío legal y se han popularizado entre los adolescentes. Al equipararlos a los productos tradicionales, Sanidad pretende frenar la entrada de los jóvenes en la dependencia a la nicotina y limitar su acceso a estos productos.
En paralelo, el Consejo de Ministros también prevé aprobar la nueva Ley del medicamento, que permitirá que medicamentos iguales compitan en precio en farmacias, autorizará la prescripción por parte de enfermeras y fisioterapeutas dentro de sus competencias y acelerará la llegada de medicamentos innovadores a hospitales públicos antes de cerrar acuerdos de precio con la sanidad pública.
El debate sobre la regulación de espacios públicos y derechos individuales no es nuevo en España. En otros ámbitos, como la educación y la cultura, las restricciones han generado tensiones y caídas de actividad, como ocurrió con la suspensión de excursiones escolares que afectó a teatros y museos, según se analizó en un reciente informe sobre el impacto en el sector cultural catalán.
La nueva ley del tabaco representa un paso más en la estrategia nacional para reducir el tabaquismo y proteger la salud pública. España se suma así a la tendencia europea de endurecer las restricciones, con especial atención a los menores y a la proliferación de nuevos productos. El texto definitivo dependerá ahora del respaldo parlamentario, especialmente de partidos como PP y Junts, para su entrada en vigor.
En contexto, España ha sido uno de los países pioneros en la regulación de espacios sin humo en Europa, con la ley de 2005 como referente. Desde entonces, la prevalencia de fumadores ha descendido de forma sostenida, aunque el repunte de dispositivos electrónicos ha obligado a actualizar la normativa. La Organización Mundial de la Salud recomienda medidas similares para frenar el tabaquismo juvenil. El endurecimiento de las sanciones y la ampliación de los espacios libres de humo buscan consolidar estos avances y responder a los nuevos retos que plantea el mercado del tabaco y sus derivados.