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El joven que creó su propio brazo con LEGO

Laura Castillo Español.News

Publicado por Laura Castillo

El joven que creó su propio brazo con LEGO Español.News © espanol.news
El joven que creó su propio brazo con LEGO © espanol.news

David Aguilar, nacido sin antebrazo derecho, diseñó a los 9 años una prótesis con piezas de LEGO. Su invento, reconocido por Guinness World Records, marcó un antes y un después en la accesibilidad y la innovación personal.

David Aguilar tenía solo nueve años cuando decidió transformar su realidad. Nacido en Andorra con síndrome de Poland, una condición que impidió el desarrollo de su antebrazo derecho, encontró en los bloques de LEGO algo más que un simple pasatiempo. A esa edad, tras años de soportar burlas y exclusión en el colegio, construyó su primer prototipo de prótesis utilizando piezas de un barco de LEGO. Aunque rudimentaria y poco resistente, esa creación le permitió imaginar una solución propia a una necesidad cotidiana.

La relación de Aguilar con LEGO comenzó a los cinco años, cuando recibió su primer set. Los bloques se convirtieron en refugio y herramienta para canalizar su creatividad frente al bullying. Cuatro años después, al colocar una de sus construcciones sobre el brazo, descubrió que podía adaptar el juguete a su cuerpo. El primer prototipo no era funcional, pero le dio confianza y abrió el camino hacia un proyecto mucho más ambicioso.

Del juego a la ingeniería

Durante casi una década, Aguilar perfeccionó su idea. En 2017, con 18 años, utilizó piezas de un helicóptero LEGO Technic para fabricar el MK-I: la primera prótesis funcional de brazo hecha con LEGO, reconocida oficialmente por Guinness World Records. El modelo, de estructura roja, incluía una articulación móvil en el codo y una pinza capaz de sujetar objetos, activada por el movimiento del propio brazo. Por primera vez, podía realizar tareas cotidianas y soportar esfuerzos reales, como hacer flexiones.

La diferencia entre el prototipo infantil y el MK-I fue radical. El nuevo diseño ofrecía control, resistencia y utilidad práctica, demostrando que la imaginación y la técnica pueden converger en soluciones accesibles. El reconocimiento internacional llegó en enero de 2017, cuando Guinness World Records certificó el logro, y volvió a destacar la historia en enero de 2026, coincidiendo con el Día Internacional de LEGO.

Innovación y solidaridad

Lejos de conformarse, Aguilar continuó desarrollando nuevas versiones. Llegó a construir cinco modelos, culminando en el MK-V, que incorporaba cinco dedos móviles, sensores, motores y un sistema de poleas. Este avance permitía controlar la prótesis con pequeños movimientos del brazo y facilitaba tareas complejas. Además, compartió de forma gratuita un vídeo explicativo para que otros pudieran replicar y programar el diseño, ampliando el impacto de su trabajo.

Su vocación lo llevó a estudiar Bioingeniería y a diseñar prótesis asequibles para otras personas. Uno de sus proyectos más destacados fue para Beknur, un niño de ocho años con extremidades poco desarrolladas. Aguilar fabricó dos brazos funcionales con un coste de solo 15 euros: uno con pinza controlada por el pie y otro con puntero electrónico para pantallas táctiles. Estos diseños obtuvieron dos récords adicionales en agosto de 2021 y permitieron a Beknur realizar tareas cotidianas como recoger objetos o usar una tableta.

Un referente en accesibilidad

La experiencia de Aguilar trascendió lo personal. Impulsó la marca solidaria HandSolo, destinando parte de los beneficios a asociaciones y proyectos vinculados con la discapacidad. Su recorrido es citado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual como ejemplo de accesibilidad, formación técnica e inclusión laboral. El caso de Aguilar demuestra cómo la creatividad y la perseverancia pueden transformar una limitación en una oportunidad para ayudar a otros.

En el contexto actual, donde el acceso a prótesis sigue siendo un reto económico y técnico para muchas familias, iniciativas como la de Aguilar muestran el potencial de la innovación accesible. La historia de su brazo de LEGO no solo es un hito personal, sino también un recordatorio de que la tecnología puede ser una herramienta poderosa para la inclusión y la autonomía.

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