Un tribunal de Madrid absuelve a empleados de Vivotecnia por maltrato animal. Dos empleados de Vivotecnia han sido absueltos de las acusaciones de maltrato animal. El tribunal no halló pruebas de lesiones graves ni de muerte de animales. La decisión aún no es firme.
En Madrid concluyó uno de los juicios más debatidos de los últimos años, relacionado con acusaciones de maltrato animal en el laboratorio Vivotecnia. Dos empleados de la empresa fueron absueltos por completo: el tribunal no halló pruebas de que sus acciones provocaran lesiones graves o la muerte de los animales, a pesar de que se registraron infracciones en los protocolos de manejo de los mismos.
El caso ganó notoriedad después de que una exempleada del laboratorio entregara a una organización civil grabaciones secretas realizadas en 2019. Las imágenes mostraban métodos de trabajo controvertidos con animales, lo que generó una ola de críticas y condujo a la apertura de una investigación. Sin embargo, durante la instrucción se estableció que la propia empresa Vivotecnia no tenía responsabilidad penal y que sólo dos técnicos, cuyas acciones quedaron registradas en video, se sentaron en el banquillo.
El tribunal determinó que uno de los acusados participó en la eutanasia de un conejo sin asegurarse de que el animal estuviera suficientemente sedado y sujeto. Como consecuencia, el conejo saltó de la mesa de laboratorio y cayó al suelo. Sin embargo, los peritajes no confirmaron ni lesiones graves ni la muerte del animal debido a este incidente. Además, no se probó que este empleado fuera responsable de todo el proceso ni que supiera de la sedación insuficiente.
El segundo acusado, según reconoció el tribunal, realizó extracciones de sangre a ratas de laboratorio sin la anestesia adecuada, lo que contradice los estándares establecidos. El juez señaló que tales acciones causaron a los animales dolor y sufrimiento innecesarios, aunque no se pudo determinar que esto produjera daños graves. Finalmente, el tribunal calificó las acciones del segundo empleado como un posible delito leve en virtud del artículo 337.4 del Código Penal, pero consideró prescrito el delito, ya que había transcurrido más de un año desde el incidente hasta la presentación de la denuncia.
El tribunal prestó especial atención a la admisibilidad de las grabaciones de vídeo realizadas por una exempleada. La sala consideró que eran pruebas legales, ya que la grabación se realizó en un entorno profesional y por una persona directamente implicada en los hechos. Esta decisión podría sentar un precedente para casos similares en los que las pruebas se obtienen mediante cámaras ocultas.
La sentencia dictada aún no ha adquirido firmeza. Las partes pueden recurrirla ante las secciones penales de la Audiencia Provincial de Madrid. Todos los costes judiciales han sido asignados al Estado.
El contexto del caso Vivotecnia recuerda a otras polémicas mediáticas sobre el trato a los animales y los estándares medioambientales en España. Por ejemplo, las recientes restricciones a la importación de residuos peligrosos en Andalucía ya han afectado a la actividad de empresas de Madrid, como se analizó en detalle en el reportaje sobre la redistribución de los flujos de materiales tóxicos entre regiones.
En España, la protección animal y el cumplimiento de normas éticas en la investigación científica siguen siendo temas de interés público. La legislación en este ámbito se revisa periódicamente, y las decisiones judiciales sobre estos casos pueden influir en la práctica de los laboratorios y en los requisitos para el trato de los animales de experimentación. Según los datos de 2026, en el país existen varias iniciativas para reforzar el control sobre los experimentos con animales, aunque su implementación está acompañada de debates entre la comunidad científica y los defensores de los derechos de los animales.