La gestión de la alerta migratoria en Ceuta ha provocado un nuevo enfrentamiento entre los principales ministerios del Gobierno. El asalto de casi 80.000 personas a la frontera el 30 de julio dejó al descubierto la falta de coordinación y la ausencia de información precisa sobre la magnitud del riesgo, según han reconocido varios miembros del Ejecutivo.
El ministro de Presidencia y de Justicia, Félix Bolaños, insistió en que el Gobierno no recibió datos previos ni detallados sobre la avalancha. Esta afirmación contradice la versión de la ministra de Defensa, Margarita Robles, quien sostiene que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) sí advirtió verbalmente al delegado del Gobierno en Ceuta el día anterior al incidente. Sin embargo, el propio delegado, Miguel Ángel Pérez Triano, desmintió públicamente haber recibido tal aviso.
La controversia ha ido en aumento tras la desautorización pública de Robles por parte de tres ministros: Grande Marlaska, Ángel Víctor Torres y el propio Bolaños. Además, otros miembros del Gobierno han criticado en privado la actitud de la ministra de Defensa, acusándola de actuar de forma independiente y de no mantener la lealtad institucional.
En este contexto, la figura de Esperanza Casteleiro, directora del CNI, ha quedado en el centro del debate. Casteleiro, con una larga trayectoria en los servicios secretos desde 1983 y máxima confianza de Robles, no habría remitido ningún informe ni comunicado directamente al presidente del Gobierno sobre el riesgo inminente en la frontera con Marruecos, según la información disponible.
La ley reguladora del CNI establece que el Centro debe informar al presidente y al Gobierno sobre cualquier amenaza a la integridad territorial de España. El propio Pedro Sánchez calificó el asalto en Ceuta como un ataque a la integridad territorial, lo que refuerza la relevancia de la función del CNI en este tipo de situaciones.
Además, la normativa obliga a la dirección del CNI a colaborar con los servicios de información de la Guardia Civil y la Policía. No existen pruebas de que se transmitiera a estos cuerpos la información relevante sobre la inminente avalancha, lo que ha generado dudas sobre el cumplimiento de los protocolos internos.
Algunos altos cargos del CNI pudieron advertir al delegado del Gobierno en Ceuta, pero la responsabilidad última de informar al presidente recae en la dirección del Centro. La falta de comunicación directa ha sido interpretada como un incumplimiento de las obligaciones legales y ha intensificado la presión sobre Casteleiro.
El trasfondo político también influye en la gestión de la crisis. Desde abril de 2022, tras el giro diplomático de España respecto al Sáhara Occidental, la consigna en la administración ha sido evitar cualquier conflicto con Marruecos y suavizar los informes que puedan incomodar a Rabat. Esta política de apaciguamiento ha sido visible en la actitud del ministro de Exteriores y en gestos como la petición de agradecimiento al rey Mohamed VI.
En el entorno de Defensa, Margarita Robles ha optado por defender públicamente a los funcionarios del CNI y a su directora, descartando cualquier destitución. Sin embargo, la presión política y mediática sobre Casteleiro persiste, mientras el Gobierno intenta cerrar filas y evitar una crisis interna mayor.
El caso de Ceuta pone de relieve la complejidad de la gestión de la seguridad fronteriza en España y la importancia de la coordinación entre los distintos organismos del Estado. El CNI, creado en 2002, tiene como misión principal la protección de la soberanía y la integridad territorial, así como la colaboración con las fuerzas de seguridad. La frontera de Ceuta, junto con la de Melilla, representa uno de los puntos más sensibles de la política migratoria española y europea. La relación con Marruecos, marcada por la cooperación y la tensión, condiciona en gran medida la respuesta ante crisis como la vivida en julio. La falta de información previa y la ausencia de comunicación directa con el presidente han abierto un debate sobre la eficacia de los mecanismos de alerta y la asunción de responsabilidades en la cúpula de inteligencia.