Patricia Steisy no ha tardado en señalar públicamente a los responsables del incidente que ha afectado a su familia: su hija de dos años y medio fue atacada por un perro suelto y sin bozal cerca de un río. La reacción de la influencer fue inmediata, compartiendo vídeos, fotos y mensajes directos en redes sociales que han abierto un debate sobre la responsabilidad de los dueños y la actuación policial.
Steisy documentó la escena con detalle: la niña, tras la caída, tenía la ropa manchada de tierra y marcas visibles en el brazo. Según la versión de la creadora de contenido, el perro —que algunos seguidores identifican como dogo argentino o cruce— se comportó de forma descontrolada y provocó que la menor acabara en el suelo. "Mi hija sigue temblando", contó Steisy, dejando claro el impacto emocional que el episodio ha tenido en la pequeña.
Según datos del Ministerio del Interior, en España se registraron más de 7.000 incidentes relacionados con ataques de perros potencialmente peligrosos en 2023.
El enfado de Steisy no se limita al susto. Ha criticado especialmente al propietario del perro y a la mujer que lo acompañaba, asegurando que ninguno de los dos se acercó a interesarse por la niña. "No ha mirado ni a mi hija. Encima se ha reído", relató, subrayando la falta de empatía y la ausencia de disculpas por parte de los adultos responsables del animal.
La tensión aumentó cuando Steisy decidió mostrar el rostro del hombre en sus redes, anunciando que ya está en proceso de identificarlo y que tomará medidas legales. "Para mañana tengo nombre y apellidos", advirtió, dejando claro que no piensa dejar el asunto sin respuesta. La influencer insiste en que su hija podría haber desarrollado miedo a los perros por este episodio y que no va a permitir que quede sin consecuencias.
La actuación de los agentes municipales y policías presentes tampoco ha escapado a la crítica. Según Steisy, su madre se acercó a explicar lo sucedido, pero los agentes, aunque reconocieron que el perro no podía estar allí sin bozal, justificaron su inacción diciendo que el coche policial no podía cruzar el río. La respuesta solo aumentó la indignación de la familia. "Pues te bajas con la punta de los huevos y haces lo que tienes que hacer", escribió Steisy, visiblemente molesta por la falta de intervención.
La Ley 50/1999 sobre la tenencia de animales potencialmente peligrosos en España establece la obligatoriedad del uso de bozal y correa en espacios públicos para ciertas razas, y prevé sanciones económicas que pueden superar los 2.400 euros en caso de incumplimiento.
El caso ha generado una ola de reacciones en redes sociales. Muchos usuarios han mostrado su apoyo a Steisy y han cuestionado tanto la actitud de los dueños del perro como la pasividad de los agentes. La propia Steisy asegura que dispone de grabaciones y que está dispuesta a llegar hasta el final, sin importar el coste. "Me voy a gastar lo más grande", sentenció, reafirmando su intención de exigir responsabilidades.
Este episodio llega en un momento especialmente delicado para Steisy, que hace poco comunicó la pérdida de los dos bebés que esperaba junto a Pablo Pisa. La suma de golpes personales y la exposición pública han colocado a la influencer en el centro de la conversación mediática, donde cada gesto y cada palabra se analizan al detalle. No es la primera vez que una figura pública convierte un episodio familiar en un asunto de interés general: basta recordar el caso de Rocío Osorno y el robo en su vivienda, que también generó debate sobre la seguridad y la respuesta de las autoridades, como se recogió en otro suceso reciente.
La denuncia de Steisy, amplificada por su presencia en redes y la atención de medios como Divinity, vuelve a poner sobre la mesa la cuestión de la responsabilidad en la tenencia de animales potencialmente peligrosos y la eficacia de la respuesta institucional. Cuando la exposición pública se mezcla con la indignación personal, la presión social puede ser tan decisiva como cualquier trámite legal. En este contexto, la actitud de los implicados y la reacción de las autoridades no solo influyen en el desenlace del caso, sino que también afectan la confianza de quienes buscan justicia tras un episodio así.