Santiago-Pontones, en Jaén, ha logrado evitar grandes incendios forestales gracias a la gestión de 70.000 ovejas que limpian el monte. El modelo ha revitalizado la ganadería local y ha atraído a jóvenes al sector, consolidando la población rural.
En Santiago-Pontones, un municipio enclavado en el Parque Natural de la Sierra de Segura, más de 170 ganaderos han convertido a sus 70.000 ovejas en la principal defensa contra los incendios forestales. Desde 2019, el pastoreo extensivo se ha consolidado como una estrategia eficaz para mantener el monte limpio y reducir el riesgo de grandes fuegos, en una zona donde la orografía y la dispersión de la población complican la vigilancia tradicional.
El sistema, impulsado con el apoyo de la Junta de Andalucía, permite que los rebaños recorran cerca de 20.000 hectáreas de monte público, consumiendo matorral y hierbas secas que, de acumularse, podrían convertirse en combustible peligroso durante los meses más cálidos. Los propios vecinos reconocen que no recuerdan un incendio grave en los últimos años, una situación poco habitual en áreas rurales de similares características.
Respuesta rápida ante el fuego
El pasado 26 de julio, un incendio declarado en la zona del Cortijo de la Sauquera puso a prueba el modelo. El fuego, que se inició cerca de Pontones y de la carretera JF-7047, fue estabilizado en apenas dos horas y media gracias a la intervención del Plan Infoca y a la menor carga de vegetación seca en el terreno. En el operativo participaron 40 efectivos, una autobomba y dos helicópteros. Aunque las causas siguen bajo investigación, la rápida contención evitó que el incidente se convirtiera en un gran desastre.
Durante esa misma jornada, se detectaron otros focos en la vía entre Coto Ríos y Hornos, que también fueron extinguidos con la colaboración de profesionales y vecinos. Estos episodios refuerzan la importancia de mantener el monte gestionado y de reducir la cantidad de material inflamable, una labor que el pastoreo extensivo realiza de forma continua.
Un modelo que fija población
La ganadería extensiva no solo ha reducido el riesgo de incendios, sino que ha revitalizado la economía local. El acceso a montes públicos, facilitado en 2019 por la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente, permitió a los ganaderos agruparse en una Sociedad Agraria de Transformación y acceder a ayudas europeas de la Política Agraria Común. Esto ha hecho viables explotaciones que antes estaban al borde del abandono y ha atraído a 80 jóvenes al sector, muchos de ellos hijos de pastores que habían dejado el municipio para estudiar o trabajar en otros ámbitos.
Alicia Fernández, licenciada en Administración y Dirección de Empresas, es uno de los ejemplos de este relevo generacional. Tras trabajar en el sector financiero, decidió regresar a La Matea, una aldea de menos de 500 habitantes, para gestionar una explotación con 900 ovejas y 70 vacas. Como ella, decenas de jóvenes han apostado por un modelo que combina tradición y sostenibilidad.
Trashumancia y gestión del territorio
El trabajo de los rebaños no se limita a Santiago-Pontones. Durante el invierno, los ganaderos practican la trashumancia y recorren a pie cerca de 300 kilómetros hasta la Sierra de Andújar, donde los animales permanecen seis meses en busca de pastos más cálidos. Este desplazamiento, que ahora se realiza mayoritariamente por montes públicos, extiende la limpieza del terreno a lo largo de la ruta y reduce los costes para los ganaderos, que antes debían pagar por atravesar fincas privadas.
El colectivo busca ampliar el sistema a otras 11.000 hectáreas estatales entre Baños de la Encina y Andújar, lo que permitiría reforzar aún más la prevención de incendios en la región.
Integrar pastoreo y gestión forestal
Expertos y ganaderos coinciden en que el éxito de Santiago-Pontones no se debe solo al pastoreo, sino a la combinación de distintas herramientas de gestión forestal. El uso de ovejas segureñas, adaptadas a terrenos abruptos y de gran altitud, se complementa con cabras y vacas según las características del monte. Además, se recomienda integrar el pastoreo con labores agrícolas, desbroces y quemas prescritas para maximizar la eficacia en la prevención de incendios.
La experiencia de este municipio jiennense demuestra que la prevención de incendios puede ir de la mano de la actividad económica y la lucha contra la despoblación rural. El modelo de Santiago-Pontones ha permitido mantener el territorio activo, sostener explotaciones familiares y atraer a nuevas generaciones, todo ello mientras se protege el entorno natural.
Según los datos disponibles, la recuperación del pastoreo extensivo en la Sierra de Segura ha duplicado el número de cabezas de ganado en la última década y ha mejorado la rentabilidad de las explotaciones. La combinación de ayudas públicas, acceso a montes y gestión colectiva ha sido clave para consolidar un sistema que hoy se estudia como referencia en otras zonas de España afectadas por el abandono rural y el riesgo de incendios.