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El sistema Es-Alert falla en zonas rurales tras la tragedia de Los Gallardos

Ricardo Rubio Español.News

Publicado por Ricardo Rubio

El sistema Es-Alert falla en zonas rurales tras la tragedia de Los Gallardos Español.News
El sistema Es-Alert falla en zonas rurales tras la tragedia de Los Gallardos

El incendio en Los Gallardos dejó 12 muertos y 23 desaparecidos. La tecnología Es-Alert no pudo delimitar avisos para áreas dispersas. Las autoridades recurrieron a avisos puerta a puerta.

El incendio que arrasó Los Gallardos (Almería) ha puesto en evidencia las limitaciones de los sistemas de alerta en zonas rurales. Con al menos 12 fallecidos y 23 personas no localizadas, la tragedia se agravó por la imposibilidad de utilizar la tecnología Es-Alert para avisar de forma precisa a los residentes dispersos en la sierra. La Junta de Andalucía optó por avisar casa por casa, apoyándose en voluntarios, policía local y Guardia Civil, ante el riesgo de que un mensaje masivo generara confusión o alcanzara a quienes no debían evacuar.

La orografía de Los Gallardos, con cortijos y viviendas aisladas, complicó la gestión de la emergencia. Las llamas, originadas presuntamente por la rotura de un cable junto a la carretera, avanzaron a gran velocidad, atrapando a vecinos en rutas que en otros contextos habrían sido seguras. Según las autoridades, el sistema Es-Alert no permite discriminar mensajes para áreas tan pequeñas, ya que la señal se emite a todos los móviles conectados a una misma antena, sin distinguir entre quienes deben confinarse y quienes necesitan evacuar.

Expertos en emergencias y geodinámica, como Jesús Miranda y Alonso Chaves, coinciden en que la tecnología actual no está preparada para segmentar avisos en núcleos rurales dispersos. El alcance de Es-Alert, aunque configurable, sigue siendo demasiado amplio y carece de mecanismos para enviar instrucciones diferenciadas dentro de un mismo perímetro. Además, la caída de postes de comunicación y la falta de cobertura en algunas zonas, agravada por el propio incendio, limitaron aún más la eficacia de los avisos electrónicos.

En este contexto, las soluciones tradicionales volvieron a cobrar protagonismo. El uso del campanario y la megafonía local, junto con la visita puerta a puerta, resultaron ser los métodos más fiables para alertar a la población en riesgo inmediato. La Secretaría General de Protección Civil recuerda que Es-Alert es solo un complemento y no sustituye a los sistemas clásicos de sirenas o megafonía, especialmente en áreas rurales.

La dispersión de viviendas en zonas forestales, un fenómeno creciente en Andalucía, complica tanto la prevención como la extinción de incendios. Como señalan investigadores de la Universidad de Sevilla y la Universidad de Huelva, la proliferación de residencias de veraneo en entornos naturales aumenta los riesgos y dificulta la gestión de emergencias. La prioridad, insisten, debería estar en la prevención y en la adaptación de los planes de autoprotección a las características específicas de cada territorio.

El caso de Los Gallardos no es aislado. En otras ocasiones, como en el incendio de Huesca que amenazó una librería histórica, la dispersión y la falta de cobertura han sido obstáculos para la evacuación y la protección de bienes y personas. Un ejemplo reciente puede encontrarse en el análisis de las víctimas y desaparecidos en el incendio de Los Gallardos, donde se detalla cómo la falta de rutas seguras y la desinformación complicaron la respuesta.

Actualmente, universidades como la de Málaga trabajan en el desarrollo de nuevas tecnologías, como drones equipados con megafonía, para mejorar la capacidad de alerta en zonas de difícil acceso. Sin embargo, la integración de estos avances en los protocolos oficiales aún está en fase experimental. Mientras tanto, la experiencia de Los Gallardos subraya la necesidad de revisar los sistemas de alerta y reforzar la prevención en las áreas rurales más vulnerables.

En España, la implantación de Es-Alert comenzó en 2022 y su uso se ha extendido a todo el territorio nacional, pero su eficacia depende de la densidad de antenas y de la infraestructura de telecomunicaciones. En regiones con población dispersa, la cobertura sigue siendo un reto. La tragedia de Los Gallardos reabre el debate sobre la adaptación tecnológica y la protección de los núcleos rurales ante emergencias cada vez más frecuentes y graves.

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