El Zoo de Barcelona activa un protocolo especial por el calor. Duchas, helados y más agua buscan proteger a los animales. Cataluña afronta máximas por encima de los 40 grados.
El Zoo de Barcelona ha intensificado este verano su protocolo de protección animal frente a la ola de calor que afecta a Cataluña, donde las temperaturas superan los 40 grados en zonas como el llano de Lleida. La dirección del parque, situado en el Parque de la Ciutadella, ha puesto en marcha una serie de medidas para reducir el impacto del calor en las distintas especies, en un contexto en el que Barcelona ya registra valores cercanos a los 30 grados desde primeras horas del día y una humedad elevada.
Entre las acciones adoptadas destacan las duchas y remojadas con mangueras, la distribución de alimentos en formato helado y la renovación frecuente del agua en los bebederos. El objetivo es garantizar la hidratación y el bienestar de los animales durante los episodios de calor extremo. Además, se han incrementado los puntos de agua en las instalaciones y se refuerza la limpieza y el cambio de agua en las zonas de baño y barrizales, espacios clave para especies como los facóqueros y las tortugas, que dependen de estos recursos para regular su temperatura corporal.
El equipamiento, gestionado por la empresa municipal BSM, también ha adaptado la ventilación y la climatización de los dormitorios, especialmente para especies sensibles como el panda rojo o la elefanta, que reciben duchas adicionales o rociados de agua mediante aspersores. En algunos recintos se han implementado mecanismos específicos para mejorar la circulación del aire y mantener condiciones interiores más frescas.
La activación de este protocolo especial responde a la previsión del Servicio Meteorológico de Cataluña (Meteocat), que anticipa jornadas con máximas históricas en la región. El Zoo de Barcelona subraya que estas medidas se revisan y ajustan cada verano en función de las necesidades de cada especie y de la evolución de las temperaturas.
El impacto de las altas temperaturas no solo afecta a los animales en cautividad. En otras regiones de Europa, el calor y la sequía han provocado situaciones de riesgo, como ocurrió recientemente en Londres, donde la falta de lluvias y el calor extremo elevaron el peligro de incendios y alteraron el transporte, según se detalla en un reportaje sobre la sequía en la capital británica.
En España, los zoológicos y parques de fauna suelen activar protocolos similares durante los meses más calurosos, priorizando la hidratación, la sombra y la adaptación de la dieta. El Zoo de Barcelona, uno de los más antiguos del país, alberga más de 2.000 animales de unas 300 especies. Las olas de calor, cada vez más frecuentes en la península ibérica, obligan a reforzar la vigilancia y la respuesta ante cualquier síntoma de estrés térmico en los animales. Según datos de la Agencia Estatal de Meteorología, los episodios de calor extremo han aumentado en frecuencia e intensidad en la última década, lo que ha llevado a instituciones y empresas a revisar sus planes de contingencia y protección animal.