Caso por la muerte de un trabajador en Begur: el tribunal no cita a nadie tras dos años. En Cataluña, dos años después de la muerte de Marc Ortega en la zona del club náutico de Begur, el tribunal no ha interrogado a ningún implicado. Familiares y amigos acusan al sistema de inacción y preparan protestas.
En Cataluña continúa el prolongado conflicto en torno a la investigación de la muerte de Marc Ortega Cabaño, de 23 años, quien se ahogó durante trabajos en el Club Náutico de Sa Riera en Begur. Han pasado dos años desde la tragedia, pero el juzgado de La Bisbal d’Empordà todavía no ha citado a ningún testigo ni sospechoso para prestar declaración. Familiares y amigos del fallecido califican lo ocurrido como una muestra de inactividad judicial y exigen agilizar el proceso.
El día del segundo aniversario de la tragedia, unas veinte personas se reunieron en el lugar de los hechos para rendir homenaje a Marc lanzando flores al mar. La familia y sus allegados expresan su indignación porque, a pesar de la gravedad del caso y de los informes de la Inspección de Trabajo sobre las infracciones cometidas, la investigación prácticamente no ha avanzado. Han anunciado su intención de realizar protestas regulares frente al juzgado si la situación no cambia. Según ellos, hasta un centenar de personas están dispuestas a sumarse a las protestas.
Según los documentos del caso, Marc Ortega realizaba trabajos peligrosos fijando embarcaciones en profundidad, utilizando una cadena con herramientas a modo de lastre. En un momento dado, la cadena de su cintura quedó enganchada a una estructura submarina y sus compañeros no lograron rescatarlo a tiempo. La Inspección de Trabajo determinó que las tareas se realizaban sin los equipos de protección y formación necesarios, y el incidente fue considerado un accidente laboral. Se inició un proceso administrativo contra el club y se propuso una sanción económica.
En dos años de investigación, el tribunal cambió de juez dos veces, pero ninguna de ellas inició interrogatorios ni a testigos ni a sospechosos. La fiscalía y la acusación solicitaron regularmente prórrogas de los plazos de la investigación, argumentando la ausencia de acciones procesales clave, incluidos interrogatorios judiciales y peritajes. Al mismo tiempo, según los datos del caso, algunos empleados del club, citados a declarar ante la policía, hicieron uso de su derecho a no testificar. Se espera que el informe técnico sobre el incidente sea entregado al tribunal en breve.
Las dudas sobre el curso de la investigación también surgieron entre las autoridades: hace un mes, el Departamento de Trabajo de Cataluña pidió oficialmente al tribunal información sobre el estado del caso y solicitó ser notificado de cualquier decisión. Sin embargo, según los participantes en el proceso, no solo no hay decisión alguna, sino que la investigación sigue lejos de concluir.
El sindicato CCOO, que sigue la situación desde el principio, declaró estar dispuesto a presentar una denuncia ante la Inspección de Trabajo si se confirma la información sobre graves irregularidades por parte del club. Según el resultado de la investigación, el sindicato no descarta una demanda contra los responsables. La organización insiste en que seguirá luchando por la mejora de las condiciones y la seguridad laboral en el ámbito del buceo profesional, para evitar tragedias similares en el futuro.
Según el caso, Marc Ortega llevaba varios años trabajando en el Club Náutico de Sa Riera. En mayo de 2024, una empresa especializada de Cadaqués instalaba unas 40 boyas en la zona acuática, a las que se amarraban las embarcaciones. Aunque el club afirmaba que Ortega era un empleado «de tierra», en el momento de la tragedia se encontraba bajo el agua, realizando tareas para las cuales, según la investigación, no tenía ni la formación ni el equipo necesario. Sólo le entregaron un traje de neopreno y una cadena para sumergirse, y realizaba el trabajo conteniendo la respiración.
El día del incidente, Marc se sumergió varias veces, asegurando cabos, hasta que se acabaron las piezas necesarias. Cuando su compañero fue a buscar recambios, escuchó gritos y vio que Ortega hacía señales de socorro. Los intentos de sacarlo a la superficie fueron infructuosos: el mosquetón de la cadena se enganchó en una estructura submarina y, a pesar de los desesperados esfuerzos, no lograron salvarlo.
La situación con la prolongación de la investigación recuerda otros casos notorios en los que los familiares de las víctimas se encontraron con trabas burocráticas. Por ejemplo, en Sevilla, un tribunal archivó la causa contra una escuela tras la muerte de una alumna, lo que planteó dudas sobre la transparencia y eficacia de los procedimientos judiciales. Más detalles en el reportaje sobre el archivo de la investigación tras la tragedia en Irlandesas de Loreto.
Para Cataluña y toda España, la seguridad laboral en el agua sigue siendo un tema relevante: cada año en el país se registran decenas de accidentes que involucran a empleados de clubes náuticos y empresas de servicios. La legislación exige un estricto cumplimiento de las normas de formación y equipamiento del personal, pero en la práctica el control suele ser solo formal. El caso de Begur vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de cambios reales en el enfoque de investigación de estas tragedias y en la responsabilidad de los empleadores.