Juicio por el caso Vivotecnia: testigo revela detalles de maltrato animal. En Madrid ha comenzado el juicio por maltrato animal en el laboratorio Vivotecnia. Una testigo clave ha declarado por primera vez bajo su verdadero nombre. Los acusados se enfrentan a hasta un año de prisión.
En Madrid comenzó el juicio por el caso de maltrato animal en el laboratorio Vivotecnia. El momento clave fue la declaración de una exempleada que antes se ocultaba bajo el seudónimo Carlota Saorsa y que, por primera vez, testificó con su nombre real: Sonia P. Fue ella quien, entre 2018 y 2019, grabó en secreto en video las infracciones cometidas durante experimentos con animales, lo que después sirvió de base para la investigación y el proceso judicial.
El tribunal examina episodios relacionados con la aplicación de procedimientos dolorosos sin anestesia. Según el sumario, uno de los acusados, Rubén C., administró un «agente de eutanasia» a un conejo sin anestesia previa, provocando convulsiones y sufrimiento en el animal. El segundo acusado, Carlos M., según la instrucción, realizaba extracciones de sangre a ratas perforando el globo ocular sin anestesia, por lo que los animales intentaban escapar y muchas veces perdían el ojo. Estas escenas fueron grabadas en video y mostradas en la sala del tribunal.
Presión e irregularidades
La testigo describió en detalle el ambiente en el laboratorio: según relató, los empleados trabajaban bajo una presión constante, donde lo principal era realizar los procedimientos con rapidez. En su opinión, precisamente la prisa llevaba a numerosas lesiones en los animales. Señaló que las manipulaciones dolorosas repetidas sin anestesia eran una práctica habitual, y que se priorizaba la velocidad de trabajo por encima del bienestar de los animales de laboratorio.
Posición del tribunal y acusación
A pesar de la amplia repercusión pública, el tribunal limitó la revisión únicamente a dos episodios concretos, negándose a ampliar los cargos a toda la actividad de la empresa. Vivotecnia como persona jurídica quedó exenta de responsabilidad penal, y en el banquillo de los acusados se sentaron solo dos empleados técnicos. Se enfrentan a hasta un año de prisión.
Testigo bajo presión
La vista judicial se celebró por videoconferencia para evitar un encuentro presencial de la testigo con los acusados. Anteriormente, Sonia P. tenía la condición de testigo protegido, pero el juez retiró esta medida al considerar que el riesgo era mínimo. La defensa intentó poner en duda los motivos de sus acciones, argumentando que podría haber conseguido el empleo con el objetivo de recopilar material comprometedor. La testigo rechazó estas suposiciones, afirmando que inicialmente no planeaba grabar, pero empezó a documentar lo ocurrido tras observar irregularidades.
Reacción pública
Paralelamente al juicio, frente al tribunal se celebró una protesta de defensores de los animales, que exigieron el cierre de Vivotecnia y un mayor control sobre los experimentos con animales. Entre los demandantes figuran varias organizaciones, incluyendo Animanaturalis, Fundación para el asesoramiento y acción en defensa de los animales (Faada), Asociación Defensa Derechos Animal (Adda), Cruelty Free International (CFI), Fundación Basta Ya de Maltrato Animal, Pacma y S. O. S. 112 Vagabundos.