La Asociación de Fiscales de España presenta una demanda ante el Tribunal Europeo contra la política de nombramientos. La Asociación de Fiscales de España ha recurrido al Tribunal Europeo de Derechos Humanos. El motivo es el respaldo del Tribunal Constitucional a un sistema de nombramientos en la fiscalía considerado polémico. La organización sostiene que se han vulnerado los principios de selección.
En España ha estallado un nuevo conflicto en torno a los principios de nombramiento de los altos cargos en la fiscalía. La Asociación de Fiscales (AF), la mayor organización profesional de fiscales del país, ha presentado una demanda contra España ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. El motivo ha sido la reciente decisión del Tribunal Constitucional, que avaló la práctica de nombrar a cargos directivos en la Fiscalía General del Estado en función de la lealtad y confianza personal, y no exclusivamente por méritos profesionales.
En el comunicado de la AF se señala que el sistema vigente, en la práctica, sustituye los requisitos de experiencia y competencia por criterios de afinidad ideológica. Según la asociación, esto socava la confianza en la fiscalía como institución clave del Estado de derecho. La presidenta de la AF, Cristina Dexeus, destaca que, tras dos recientes decisiones del Tribunal Constitucional en 2026 que consagran la máxima libertad de criterio en los nombramientos, se ha hecho necesario recurrir a instancias internacionales.
La AF considera que la política llevada a cabo por la actual dirección de la Fiscalía General del Estado, encabezada por Teresa Peramato, rompe el equilibrio entre profesionalidad y lealtad personal. En la asociación están convencidos de que, si las relaciones personales prevalecen sobre los méritos, esto puede debilitar las garantías de independencia de la fiscalía y poner en entredicho su papel en el sistema de contrapesos.
Las cuestiones sobre la transparencia y objetividad en los nombramientos para puestos clave en las estructuras estatales de España ya se habían planteado anteriormente. Por ejemplo, en el reportaje sobre la presión a los lobbistas y ex políticos tras el escándalo de Plus Ultra, se debatieron los riesgos para la confianza en las instituciones y la necesidad de reglas claras para las decisiones de personal. Puede leer más sobre ello en la publicación sobre las consecuencias del escándalo Plus Ultra para el servicio público.
Para referencia: el Tribunal Europeo de Derechos Humanos examina denuncias de violaciones del Convenio para la Protección de los Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales. Las decisiones de este tribunal son de obligado cumplimiento para los países miembros. En España, la independencia de la Fiscalía y la transparencia en los procedimientos de personal suelen ser objeto de debate público y político. Según RUSSPAIN, en los últimos años ha aumentado la atención sobre cómo se conforman los órganos directivos en el sistema judicial y de seguridad del país.