Juicio por el caso Vivotecnia: los acusados alegan provocación y cumplimiento del protocolo. En Madrid continúa el mediático juicio por el presunto maltrato animal en el laboratorio Vivotecnia. Los acusados sostienen que fueron víctimas de una provocación y que actuaron siguiendo las instrucciones establecidas. La Fiscalía solicita hasta un año de prisión.
En Madrid concluyeron las audiencias sobre el polémico caso de maltrato animal en el laboratorio Vivotecnia. Dos técnicos, que se encuentran en el banquillo de los acusados, declararon ante el tribunal que fueron víctimas de una trampa y que actuaron estrictamente según el protocolo interno de la empresa. Las pruebas clave son grabaciones realizadas por una empleada del laboratorio, las cuales forman la base de la acusación.
El tribunal analiza los hechos ocurridos entre 2018 y 2020 en el centro de investigación Tres Cantos. Fue entonces cuando una trabajadora, según sus palabras, empezó a registrar las infracciones para recopilar pruebas y acudir a las autoridades. Durante un año y medio grabó en vídeo lo que sucedía y luego entregó el material a la organización Cruelty Free International (CFI). La publicación de esas imágenes, en abril de 2021, generó gran repercusión pública y motivó el inicio de la investigación.
Acusaciones y posturas de las partes
En el banquillo de los acusados se encuentran dos técnicos: Ruben C. y Carlos M. El primero está acusado de maltrato a un conejo: en el vídeo se observa cómo el animal, tras recibir anestesia, cae al suelo y comienza a convulsionar. Ruben C. sostiene que intentó calmar al conejo y que no esperaba esa reacción, y opina que el episodio fue provocado por una compañera que lo llamó a la sala. La mujer que realizó la grabación insiste en que las acciones del técnico provocaron la asfixia del animal.
Carlos M. figura en los documentos del caso como un empleado que intentó varias veces extraer sangre de los ojos de dos ratas. Según la acusación, los animales no estaban debidamente inmovilizados, lo que les causó un dolor adicional. El propio Carlos M. insiste en que siguió estrictamente las indicaciones y que no podía cambiar la dosis del anestésico por cuenta propia. También señaló que la reacción de los animales puede variar según sus características individuales y que actuó con el máximo cuidado.
El papel de las grabaciones de video y la protección del testigo
Las grabaciones recopiladas por una empleada del laboratorio bajo el seudónimo de Carlota Saorsa se convirtieron en el elemento central del caso. Ella testificó en el tribunal como testigo protegido, pero para el momento de la audiencia, el juez le retiró ese estatus al considerar que no existían amenazas para su seguridad. De todas las grabaciones, el tribunal examina dos episodios: uno con un conejo y otro con ratas. La fiscalía solicita para los acusados hasta un año de prisión, mientras que algunas organizaciones animalistas exigen endurecer el castigo hasta tres años. No obstante, la propia empresa Vivotecnia no es objeto de responsabilidad penal.
Resonancia pública y protestas
Mientras se celebraba la audiencia en la sala del tribunal, decenas de manifestantes con pancartas se congregaron frente al edificio exigiendo el cierre del laboratorio. En el caso participan varias organizaciones como acusación popular: Animanaturalis, Faada, Adda, Cruelty Free International (CFI), Fundación Basta Ya de Maltrato Animal, Pacma y S. O. S. 112 Vagabundos. El proceso judicial ha concluido y se espera la sentencia en breve.
En España, las cuestiones relacionadas con el trato a los animales y la investigación de este tipo de incidentes suelen despertar un interés público considerable. Por ejemplo, anteriormente en el país ya se trataron casos relacionados con irregularidades en el transporte de animales, como ocurrió cuando se encontró una serpiente viva en un paquete procedente de Málaga — los detalles de este incidente están disponibles aquí.