Cuatro derrotas consecutivas dejan a Osasuna al borde del descenso. Osasuna se encuentra en zona de riesgo tras encadenar cuatro derrotas seguidas. La tensión en el club crece en torno al entrenador Alessio Lisci. El futuro del equipo y de sus jugadores sigue siendo incierto.
Una racha de cuatro derrotas consecutivas ha colocado a Osasuna peligrosamente cerca del descenso de LaLiga. El club, que hasta hace poco parecía seguro de mantener la categoría, ahora se encuentra entre los que podrían abandonar la élite ya la próxima semana. La situación se complica porque los 42 puntos, que antes se consideraban una garantía de salvación, ya no ofrecen seguridad ni a Osasuna, ni a Levante, ni a Elche: uno de estos equipos corre el riesgo de quedar fuera del campeonato.
En Pamplona se intensificaron las discusiones sobre las causas del fracaso. Parte de la afición, incluso antes de la mala racha, expresaba dudas sobre los métodos de Alessio Lisci, señalando que los antiguos esquemas tácticos ya no funcionan con la plantilla actual. Las críticas también afectaron a jugadores en particular: Torró, Aimar, Catena y Sergio Herrera, a pesar de algunos partidos destacados, no lograron mantener estable al equipo. Resulta especialmente notable el bajón goleador de Budimir, quien solo ha marcado un gol en los últimos seis encuentros y falló ocasiones clave frente a Atlético de Madrid y Espanyol.
La cuestión sobre si el club sobrevaloró sus capacidades al fijar como objetivo clasificarse para competición europea sigue abierta. Hasta hace poco, Osasuna podía aspirar a un puesto en la Conference League, pero ahora se encuentra entre los colistas. Esta inestabilidad es típica de la presente temporada de LaLiga, donde incluso el Valencia, en solo dos jornadas, pasó de luchar por la permanencia a soñar con Europa. Como señala russpain.com, se discutieron riesgos similares recientemente en relación con el Valencia, que también estuvo al borde del descenso tras una serie de malos resultados (más sobre la situación del Valencia).
A pesar de la difícil situación, es difícil reprocharle al equipo la falta de motivación. Osasuna mostró un juego digno ante el Barcelona, demostró carácter en el partido contra el Atlético de Madrid y dominó en la segunda parte del encuentro con el Espanyol. Sin embargo, incluso creando numerosas ocasiones, el resultado siguió siendo negativo. El tropiezo ante el Levante, donde el equipo ganaba 2:0, resultó especialmente doloroso y generó dudas sobre la fortaleza psicológica del grupo.
El papel de Alessio Lisci en la actual crisis es cada vez más discutido. El técnico italiano cambió frecuentemente de táctica durante la temporada, probando esquemas que iban desde el control de balón hasta la defensa con cinco zagueros. Sin embargo, la falta de una identidad de juego clara y de una alineación estable hizo que los aficionados no supieran siempre qué esperar del equipo. Los jóvenes, como Herrando e Iker Muñoz, recibían oportunidades únicamente en caso de problemas de plantilla, y las decisiones sobre las rotaciones generaban interrogantes.
Las declaraciones públicas de Lisci, asumiendo toda la responsabilidad, no contribuyeron a aumentar la confianza entre los aficionados. En este contexto, la directiva y el departamento deportivo del club se ven obligados a reflexionar sobre el futuro: es necesario replantear los enfoques para confeccionar la plantilla, el papel de los canteranos y el estilo de juego.
Para referencia: Osasuna es uno de los clubes más antiguos de España, tiene su sede en Pamplona y tradicionalmente apuesta por sus propios canteranos. En los últimos años, el equipo ha luchado de manera regular por mantenerse en la zona media de la tabla, pero la actual temporada está siendo una de las más inestables. En caso de descenso, el club podría enfrentarse a serias dificultades financieras y de plantilla, algo que ya se debate en los medios deportivos españoles.