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Ford paga 29.000 euros tras despedir a un empleado por unas galletas

Laura Castillo Español.News

Publicado por Laura Castillo

Ford paga 29.000 euros tras despedir a un empleado por unas galletas Español.News © espanol.news
Ford paga 29.000 euros tras despedir a un empleado por unas galletas © espanol.news

Un electricista de 60 años fue despedido tras ser acusado de no pagar unas galletas de 1,71 euros. Ford rectificó al comprobar el pago y le ofreció 29.000 euros en salarios atrasados, pero el trabajador rechazó volver y acudió a un abogado.

Kurt Kromm, electricista con más de una década en la planta de Ford en Kentucky, fue despedido tras ser acusado de llevarse unas galletas valoradas en 1,71 euros sin pagarlas. El incidente, ocurrido durante un turno de noche, comenzó cuando el terminal de autopago de la cantina mostró un error al intentar cobrar el producto. Kromm repitió la operación en otro terminal y asumió que el pago se había realizado correctamente.

Una semana después, los supervisores de la fábrica lo llamaron para comunicarle el despido, alegando que las cámaras lo habían captado saliendo con el paquete sin que constara el pago. Pese a sus 11 años de antigüedad, la empresa consideró que la supuesta infracción justificaba la rescisión inmediata del contrato.

Al llegar a casa, Kromm revisó sus movimientos bancarios y localizó un cargo de 1,95 dólares correspondiente a la fecha y el importe de las galletas. Presentó el extracto a la compañía, demostrando que la compra sí se había abonado y que el error se debió al funcionamiento del terminal de autopago.

Rectificación de Ford

Tras recibir la documentación, Ford rectificó su decisión y ofreció al trabajador la reincorporación a su puesto, además de abonar 33.000 dólares (unos 29.000 euros) en concepto de salarios atrasados por el tiempo que estuvo apartado. Sin embargo, Kromm rechazó volver, ya que había encontrado un empleo mejor remunerado y más cercano a su domicilio.

La cantidad acordada corresponde únicamente a los salarios dejados de percibir y no a una indemnización judicial, ya que no existe sentencia ni fallo que obligue a Ford a pagar una compensación adicional. El caso, según la periodista Phoebe Wall Howard en Shifting Gears, se basa en entrevistas con el propio trabajador y la revisión de los documentos bancarios.

Acción legal y contexto laboral

Tras el incidente, Kromm decidió contratar a un abogado para estudiar posibles acciones legales por el trato recibido y la acusación de robo, que considera injustificada. El conflicto no gira en torno a un despido improcedente, ya que Ford ofreció la readmisión, sino a las consecuencias personales y profesionales de haber sido señalado por un supuesto hurto de escaso valor.

El caso pone de relieve la importancia de acreditar los hechos antes de tomar decisiones drásticas en el ámbito laboral. En situaciones similares, la diferencia entre una sospecha y una prueba puede determinar el futuro profesional de un empleado. La legislación estadounidense, como la española, distingue entre salarios atrasados y la indemnización por despido, que responde a criterios y reglas diferentes.

La planta de Kentucky y el impacto del caso

La planta de Ford en Kentucky, ubicada en Louisville, es una de las mayores instalaciones de la compañía en Estados Unidos y produce modelos como el Ford Super Duty, el Expedition y el Lincoln Navigator. Aunque Ford no ha emitido un comunicado oficial sobre el caso en su web corporativa, el episodio ha generado debate sobre los procedimientos internos y la gestión de incidentes menores en grandes empresas.

Este tipo de conflictos, aunque poco habituales, subrayan la necesidad de revisar los sistemas de autopago y los protocolos de supervisión para evitar errores que puedan desembocar en despidos injustificados. Además, muestran cómo una acusación aparentemente menor puede tener consecuencias económicas y personales significativas para los trabajadores afectados.

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