El curso escolar 2025-2026 terminó en Cataluña con la negociación sindical bloqueada. El rechazo al preacuerdo entre Ustec y la consejera Niubó deja el futuro de las movilizaciones en el aire.
El cierre del curso escolar 2025-2026 en Cataluña ha dejado en evidencia el estancamiento de la negociación sindical en el sector educativo. Tras semanas de movilizaciones y huelgas, el preacuerdo alcanzado el 29 de mayo entre la consejera Esther Niubó y el sindicato Ustec fue finalmente rechazado por la mayoría de los afiliados de la organización. Este rechazo ha debilitado la posición de Ustec como interlocutor principal y ha dejado en suspenso cualquier avance por la vía tradicional de la negociación forzada por huelgas.
La situación actual refleja un profundo descontento entre el profesorado, que no parece encontrar respuesta en las mesas de negociación habituales. El rechazo al acuerdo no solo ha desautorizado a la cúpula sindical, sino que también ha puesto en cuestión la capacidad de los sindicatos para canalizar las demandas del sector. En este contexto, la posibilidad de nuevas huelgas queda descartada al menos hasta septiembre, mientras el sistema educativo entra en su habitual pausa estival.
Ante este bloqueo, se perfilan tres posibles escenarios para el próximo curso. El primero contempla la desaparición progresiva del movimiento de las camisetas amarillas, siguiendo el ejemplo de los chalecos amarillos en Francia, que tras canalizar un descontento social difuso acabaron extinguiéndose. El segundo escenario apunta a una aceptación pragmática del acuerdo rechazado, como ya ha hecho el sindicato de profesores de secundaria, que considera que el pacto con Niubó es preferible a la ausencia de acuerdo. El tercer escenario plantea la posibilidad de que los partidos que sostienen al Govern impulsen un Pacto por la Educación, con o sin el calificativo de “Nacional”, para abordar reformas estructurales más allá de medidas puntuales como la reducción de ratios o el aumento de plantilla docente.
En paralelo, el debate sobre la lengua en la escuela ha quedado en un segundo plano. Ustec no ha reaccionado públicamente al reciente fallo del Tribunal Europeo de Derechos Humanos sobre la obligación de impartir el 25% de las clases en castellano en una escuela de Canet. Este silencio sindical es coherente con la ausencia del tema lingüístico en las últimas huelgas educativas. Además, Ustec, al igual que Junts, no ha firmado ni se ha adherido posteriormente al Pacto Nacional por la Lengua, que busca garantizar el uso del catalán como lengua vehicular en el sistema educativo.
El contexto educativo catalán se caracteriza por una tensión persistente entre las demandas del profesorado, la respuesta institucional y el marco legal sobre la lengua. Cataluña cuenta con uno de los sistemas educativos más descentralizados de España, donde la negociación colectiva y la política lingüística han sido históricamente puntos de fricción. El desenlace de este conflicto podría marcar el rumbo de la educación pública en la comunidad en los próximos años, especialmente en un escenario de cambios políticos y sociales.