Jaguar Land Rover ha anunciado que recortará unos 4.000 empleos en los próximos dos años, cerca del 10% de su plantilla mundial. El ajuste afectará sobre todo a trabajadores asalariados, técnicos y directivos, con especial impacto en el Reino Unido, donde se concentra la mayoría de su personal.
La decisión responde a varios factores. La empresa busca ahorrar 1.700 millones de libras y adaptarse a un sector cada vez más competitivo, marcado por la presión de fabricantes chinos, la transformación tecnológica, los aranceles y el impacto de un ciberataque sufrido en 2025. Jaguar Land Rover priorizará las salidas voluntarias para reducir el impacto social y evitar despidos forzosos siempre que sea posible.
Reuters
El plan se dirige sobre todo a empleados que no trabajan directamente en la producción, así como a mandos intermedios y áreas de investigación y desarrollo. La empresa no ha detallado aún cómo se repartirán los recortes por centros y países, pero la mayoría de los afectados están en el Reino Unido, donde Jaguar Land Rover emplea a unas 34.000 personas de un total de 43.000 en todo el mundo.
La compañía asegura que este recorte no afecta a su programa de inversiones, que prevé destinar entre 15.000 y 18.000 millones de libras en cinco años a electrificación, tecnologías digitales, fabricación avanzada y nuevos productos. El objetivo es reducir costes y ajustar la producción para lograr equilibrio financiero, sin renunciar a la innovación ni a la transformación de su modelo de negocio.
Las condiciones de salida para los empleados afectados dependerán de la legislación de cada país. En España, por ejemplo, un despido colectivo debe seguir el procedimiento nacional y la indemnización varía según los años trabajados y el tipo de cese. Quienes acepten una baja voluntaria incentivada deben revisar con detalle la compensación, el finiquito, la tributación y las posibles consecuencias sobre la prestación por desempleo. Los trabajadores despedidos suelen disponer de veinte días hábiles para impugnar la decisión, según la normativa vigente y lo establecido en el BOE español.
Agencia EFE, Agencia de noticias
El ajuste anunciado por Jaguar Land Rover refleja la presión que afrontan los grandes fabricantes tradicionales en un sector en plena transformación. La apuesta por la electrificación y la digitalización exige inversiones millonarias, mientras la competencia global y los cambios regulatorios obligan a revisar estructuras y costes. En este contexto, la reducción de plantilla aparece como una medida para asegurar la viabilidad a medio plazo, aunque supone un golpe para miles de familias y para el tejido industrial del Reino Unido. La magnitud del recorte y su concentración en perfiles cualificados muestran la profundidad de los desafíos que enfrenta la automoción europea en la nueva era tecnológica.