La defensa de Begoña Gómez exige la absolución total en el caso de corrupción. El abogado de Begoña Gómez presentó ante el tribunal los argumentos que demuestran su inocencia. La defensa sostiene que los cargos carecen de pruebas. El caso involucra vínculos con la Universidad Complutense y peticiones para interrogar a nuevos testigos.
Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno de España, se encuentra en el centro de un sonado proceso judicial: la defensa exige su absolución total de todos los cargos. Este lunes, el abogado de Gómez, el exministro Antonio Camacho, presentó al tribunal sus alegaciones por escrito, en las que sostiene que en la actuación de su defendida no existen indicios de delito. Según la defensa, ninguno de los episodios imputados —desde corrupción hasta abuso de marca y malversación menor— se sostiene con hechos, y las acusaciones se basan en suposiciones.
En la documentación del caso, a la que ha tenido acceso la redacción de EL PAÍS, se señala que las acusaciones han sido promovidas por los llamados acusadores populares, quienes piden para Gómez hasta 24 años de prisión. La defensa subraya que, en caso de que el caso llegue a un tribunal con jurado, la única opción posible será la absolución. Se resalta, además, que la colaboración de Gómez con la Universidad Complutense comenzó mucho antes del nombramiento de Pedro Sánchez como presidente, lo que, a juicio del abogado, descarta cualquier conflicto de intereses.
El proceso judicial se inició tras la decisión del juez Juan Carlos Peinado, quien ordenó remitir el caso a un jurado popular. Junto a Gómez, también se sentarán en el banquillo su asesora Cristina Álvarez y el empresario Juan Carlos Barrabés. En el escrito de acusación de 23 páginas, el abogado reitera: no hay pruebas de culpabilidad y las acciones de la acusación buscan no tanto establecer la verdad como generar presión social y dañar la reputación de Gómez.
Entre los testigos propuestos por la defensa figuran representantes de la Universidad Complutense, incluido el rector Joaquín Goyache, así como los empresarios Rosauro Varo y Miguel Escassi. Además, la defensa exige interrogar al profesor José Manuel Rúa, quien fue uno de los responsables del departamento clave mencionado en la causa. Según el abogado, este testigo podría esclarecer las circunstancias que sirvieron de base para la investigación, aunque el juez previamente denegó su comparecencia.
La situación en torno al caso Gómez recuerda a otros procesos de alto perfil de los últimos años, cuando las acusaciones de corrupción y abuso se convirtieron en motivo de controversia social y judicial. Por ejemplo, en una historia similar que involucró a Vito Quiles y Óscar Puente, donde también hubo acusaciones y demandas judiciales, se pueden encontrar detalles en el material sobre el conflicto judicial entre Quiles y Renfe.
Para referencia: en España, los casos de corrupción y abuso suelen juzgarse con la participación de acusadores populares, lo que permite a organizaciones sociales y particulares iniciar procesos judiciales. La Universidad Complutense de Madrid es una de las mayores instituciones del país, y sus departamentos y proyectos de investigación son frecuentemente objeto de atención mediática y de los cuerpos de seguridad. En el caso de Begoña Gómez, la decisión final dependerá de la postura del jurado y de la valoración de las pruebas presentadas. A junio de 2026, el proceso judicial sigue en curso y pueden surgir nuevos detalles durante las audiencias.