En Glacier 3000, la nieve recibió un tratamiento poco habitual este verano. Cuatro estudiantes de la Universidad de Lausana extendieron mantas de lana de oveja sobre el hielo, buscando una alternativa local a los geotextiles sintéticos que dominan la protección de glaciares en Suiza.
El experimento Keep It Wool contó con la supervisión científica de glaciólogos de la red suiza GLAMOS y del Centre interdisciplinaire de recherche sur la montagne de la Universidad de Lausana.
La iniciativa Keep It Wool surge por la preocupación ante los residuos de fibras sintéticas que dejan las mantas convencionales. Investigaciones recientes, como la presentada en el congreso EGU de 2025, han documentado la liberación de microplásticos de los geotextiles de polipropileno, arrastrados por el agua de deshielo hasta ríos y lagos. La lana de oveja, abundante y biodegradable en Suiza, busca reducir ese impacto ambiental y aprovechar un recurso que suele terminar incinerado o compostado.
Summit Foundation comunicó que los primeros resultados muestran una protección similar a la de las mantas sintéticas, aunque los datos definitivos siguen bajo análisis. No se ha publicado aún un porcentaje concreto de reducción del deshielo para la lana, y la protección solo afecta a las parcelas cubiertas. Estudios previos sobre geotextiles sitúan la reducción del deshielo entre el 50% y el 70%, pero esas cifras no se pueden aplicar directamente a la lana sin un análisis específico.
Materiales y método
El área total cubierta en el experimento fue de 200 m², una fracción mínima del glaciar, por lo que los resultados muestran la eficacia local del material y no implican una detención del retroceso general del hielo.
El reto de los residuos sintéticos
El uso de fibras sintéticas para proteger glaciares ha levantado alarma por su impacto ambiental. El estudio suizo presentado en el congreso EGU de 2025 detalla cómo el agua de deshielo y el viento transportan microfibras de polipropileno, detectadas incluso aguas abajo de los glaciares. Esta contaminación por microplásticos acelera la búsqueda de alternativas naturales como la lana, que además reutiliza un subproducto ganadero local.
Un contexto de pérdida acelerada
El experimento llega en un momento crítico para los glaciares suizos. El informe GLAMOS del año hidrológico 2025/2026 estima una pérdida del 5,5% del volumen de hielo en solo un año, y la pérdida acumulada en cinco años roza el 20%. Invierno escaso en nieve y olas de calor han acelerado el retroceso, mientras que cubrir grandes superficies con mantas, sean sintéticas o de lana, sigue siendo una solución localizada y costosa. Según un estudio del WSL de 2021, el coste anual por metro cúbico de hielo conservado oscila entre 0,60 y 7,90 francos suizos, y cubrir todos los glaciares superaría los 1.000 millones de francos al año.
El ensayo de Glacier 3000 no busca una solución global, sino comprobar si la lana puede ser útil en la conservación localizada del hielo y reducir el impacto ambiental de los materiales empleados. La viabilidad a largo plazo y la evaluación ambiental completa de la lana siguen pendientes, pero el interés por alternativas sostenibles crece ante la evidencia de que los métodos actuales no bastan para frenar la pérdida de hielo.
El caso suizo muestra el dilema de la conservación en tiempos de cambio climático: cada avance técnico debe medirse por su eficacia y por su huella ecológica. La apuesta por la lana de oveja marca un paso en esa dirección, aunque el camino hacia soluciones escalables y sostenibles sigue abierto.
La experiencia de Glacier 3000 deja claro que la innovación en la protección de glaciares depende de la ciencia y de los recursos locales, además de una evaluación honesta de los límites de cada técnica. Más detalles sobre el experimento pueden consultarse en la cobertura de Las Provincias.