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La reina Sonia marca distancia en el funeral de Harald V en Oslo

La reina Sonia marca distancia en el funeral de Harald V en Oslo © espanol.news
La reina Sonia marca distancia en el funeral de Harald V en Oslo © espanol.news
El funeral de Harald V reunió a la realeza europea en Oslo. La reina Sonia evitó el contacto público con Marius Borg Høiby, condenado por delitos graves. La ceremonia estuvo marcada por gestos de tensión y emoción en la familia real.

El funeral de Harald V en Oslo fue mucho más que un acto solemne. La reina Sonia, viuda del monarca, evitó cualquier contacto público con Marius Borg Høiby, hijastro del príncipe heredero Haakon y figura polémica por su condena judicial. La escena, captada a la salida de la catedral, dejó claro el límite entre el protocolo y la realidad de una familia bajo la mirada pública.

La ceremonia de Estado se celebró el 9 de septiembre de 2026, doce días después de la muerte de Harald V a los 89 años. Asistieron representantes de casas reales de toda Europa, entre ellos Felipe y Letizia. Según BBC y Reuters, la procesión partió del Palacio Real de Oslo hasta la catedral, seguida por miles de ciudadanos que quisieron despedir al monarca. El féretro, cubierto por el estandarte real, fue trasladado en un vehículo militar, escoltado por las fuerzas armadas y la familia más cercana. A diferencia de funerales anteriores, las mujeres de la familia vistieron de negro con tocados actuales, alejándose del luto tradicional de 1991.

El servicio religioso en la catedral de Oslo fue presidido por el obispo principal de la Iglesia de Noruega, Olav Fykse Tveit, según anunció previamente la Casa Real noruega.

Durante la ceremonia, la emoción fue evidente. Mette-Marit, aún recuperándose de un trasplante de pulmón, no pudo contener las lágrimas al recordar al suegro que la apoyó desde su llegada a la familia. También se vio afectado Durek Verrett, esposo de Marta Luisa, quien asistió tras recibir el alta médica por un trasplante de riñón. Las princesas Ingrid Alexandra y Marta Luisa necesitaron pañuelos, y Sverre Magnus fue consolado por su hermana mayor en un gesto que no pasó desapercibido.

La presencia de Marius Borg Høiby generó controversia desde el principio. Aunque pudo despedirse de su abuelastro en el hospital y ocupó un lugar destacado en la catedral, la reina Sonia fue clara: tras abrazar a sus nietas, dirigió su atención a la obispa de Oslo, Sunniva Gylver, evitando cualquier acercamiento público con Marius. El protocolo permitió su presencia, pero la distancia fue evidente. Según Reuters y otros medios, la justicia noruega autorizó expresamente la asistencia de Høiby al funeral, a pesar de su arresto domiciliario y monitoreo electrónico, lo que reavivó el debate sobre la imagen pública de la familia real.

La jornada dejó otros gestos simbólicos. La reina Sonia, visiblemente emocionada, colocó una rosa roja sobre el ataúd de Harald V, cerrando 58 años de matrimonio con un gesto personal. Tras el entierro en la fortaleza de Akershus, la familia real salió al balcón del palacio para agradecer los vítores de la multitud. Mette-Marit, tradicionalmente la menos valorada en las encuestas, mostró gratitud ante el apoyo ciudadano, mientras la reina Sonia recibió la ovación más cálida.

Tras la muerte del rey Harald V, se decretó un periodo oficial de luto en Noruega que suspendió parte de las actividades institucionales hasta el 9 de octubre de 2026. Este contexto de duelo nacional fue relevante para la organización y el tono de las apariciones públicas de la familia real durante la ceremonia.
BBC

En la recepción posterior, la ausencia de Felipe y Letizia fue notoria, al igual que la de otros royals como Abdalá y Rania de Jordania. Entre los presentes, llamó la atención la complicidad entre Amalia de Holanda e Ingrid Alexandra, reflejando lazos entre futuras generaciones de la realeza europea.

Según los datos de Guillermo Álvarez Corrales, la ceremonia de Harald V no solo cerró una etapa en Noruega, sino que expuso las fracturas y prioridades de una familia real que, pese a la imagen de unidad, no puede escapar a las consecuencias de sus propias decisiones. La gestión pública de la figura de Marius Borg Høiby, permitiendo su presencia pero marcando distancias, muestra hasta dónde está dispuesta la monarquía noruega a proteger su imagen frente a la presión social y mediática. En un contexto donde la transparencia y la ejemplaridad son exigidas a las casas reales europeas, el funeral de Harald V deja claro que el protocolo puede adaptarse, pero los límites personales siguen firmes.

Ricardo Rubio Español.News
Redacción de España

Ricardo Rubio

Ricardo Rubio es periodista especializado en política, economía y asuntos sociales en España. Ha trabajado con Actualidad Hoy, InfoSur y Contexto Ibérico, cubriendo acontecimientos y tendencias relevantes.