Lara Hernández abandona todos sus cargos en Movimiento Sumar a pocos días de la asamblea clave. La dirigente denuncia una campaña de desprestigio y rechaza las acusaciones de acoso laboral. El partido afronta una nueva etapa.
Movimiento Sumar afronta una crisis interna tras la dimisión de Lara Hernández, su coordinadora general desde marzo de 2025. La salida se produce a solo diez días de la tercera asamblea del partido, prevista para el 11 de julio, en un momento marcado por tensiones y divisiones en la dirección. Hernández, que llegó al cargo de la mano de Yolanda Díaz, abandona tanto la militancia como todas sus responsabilidades en la formación.
La dirigente justifica su decisión por el desgaste sufrido en los últimos meses, tras una investigación interna por supuestas prácticas de acoso laboral. El expediente, promovido por seis cargos del partido que aseguraban haber presenciado situaciones de acoso, fue finalmente archivado por falta de pruebas y porque las personas afectadas decidieron no participar en el proceso. Hernández insiste en que las acusaciones eran infundadas y lamenta el daño causado por la filtración del caso, que la expuso públicamente sin posibilidad de defensa.
En su comunicado, Hernández pide disculpas a la izquierda por la imagen ofrecida durante la crisis interna, pero recalca que su conciencia está tranquila y que nunca ha acosado a nadie. Subraya que la campaña de desprestigio ha tenido un fuerte impacto personal y familiar, y que la ruptura de la confidencialidad la dejó en una situación de indefensión. La excoordinadora asegura que su salida no responde al cansancio, sino a una forma distinta de entender la política, y anuncia que regresará a su puesto de trabajo fuera del partido.
La renuncia de Hernández se suma a la dimisión previa de dos miembros de la Ejecutiva y a la reciente reconfiguración de la dirección tras la marcha de Yolanda Díaz en 2024. El sector crítico de la Ejecutiva ha logrado pactar una lista unitaria para la asamblea, encabezada por Verónica Barbero y Rosa Martínez, que será ratificada el 11 de julio. Este movimiento busca estabilizar la formación tras meses de turbulencias y disputas internas.
En relación con la postura de Yolanda Díaz, Hernández señala que la vicepresidenta ya había decidido apartarse del liderazgo y evita cargar contra quienes promovieron la investigación. La excoordinadora, que fue responsable de Convergencias en Izquierda Unida durante la etapa de Cayo Lara y participó en intentos de alianza con Podemos en 2014, afirma que su compromiso político sigue vigente, aunque fuera de Movimiento Sumar.
La situación de Movimiento Sumar refleja las dificultades de los partidos emergentes para consolidar estructuras y liderazgos estables. El caso recuerda a otras tensiones recientes en la política española, como las negociaciones entre PP y Vox en Andalucía, donde la búsqueda de acuerdos internos ha generado incertidumbre y divisiones, según se analizó en el contexto de pactos parlamentarios en el sur del país.
En el actual escenario político, la asamblea del 11 de julio será clave para definir el futuro de Movimiento Sumar y su papel dentro del espacio progresista. La experiencia de Hernández ilustra los retos personales y organizativos que afrontan los dirigentes en partidos jóvenes, donde la gestión de crisis internas puede marcar el rumbo de toda la formación. La evolución de este caso será seguida de cerca por el resto de fuerzas políticas y por quienes observan la fragmentación de la izquierda en España.
Como contexto, Movimiento Sumar fue fundado en 2023 por Yolanda Díaz con el objetivo de aglutinar a distintas sensibilidades progresistas. Tras la salida de Díaz de la coordinación en 2024, el partido ha experimentado varios cambios en su dirección y estructura. La asamblea de julio se presenta como una oportunidad para redefinir liderazgos y estrategias, en un momento en que la izquierda española busca nuevas fórmulas de unidad y representación.