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Las autoridades detectan irregularidades en la alimentación en los centros Aluche y Juan Ramón Jiménez

Ricardo Rubio Español.News

Publicado por Ricardo Rubio

Madrid multa al contratista por comedores sucios para personas con discapacidad. En los comedores para personas con discapacidad en Madrid se detectaron suciedad e irregularidades. El contratista recibió cinco multas en un año. La oposición exige un mayor control y mejorar la calidad de la alimentación.

Las autoridades de Madrid han multado en cinco ocasiones, en el último año y medio, a la empresa responsable de la alimentación en los centros Aluche y Juan Ramón Jiménez para adultos con discapacidad intelectual. Las inspecciones detectaron carros sucios, mal olor en las instalaciones y platos que no cumplían con los estándares. En uno de los casos, un inspector señaló que la ración de tortilla era tan pequeña que mereció una observación aparte y que la guarnición brillaba por su ausencia. Según destaca EL PAÍS, el importe total de las multas superó los 12.000 euros.

En los documentos oficiales publicados en el portal de contratación pública, se registraron numerosas infracciones: limpieza deficiente y mal estado del equipamiento, falta de higiene en los almacenes y cámaras frigoríficas donde se guardaban los alimentos. A pesar de ello, los representantes del gobierno de Madrid afirman que la calidad de la comida siempre ha sido «adecuada» y que no se han recibido quejas de los usuarios ni de sus familias.

Los diputados de la oposición, en particular del PSOE y Más Madrid, consideran que el problema no radica solo en el trabajo del contratista, sino también en las condiciones del propio contrato. A su juicio, el precio base fijado para el menú —6,03 euros sin IVA—, y la oferta de la empresa adjudicataria aún más baja —5,45 euros—, no permiten garantizar una calidad digna. Subrayan que las multas son demasiado bajas para motivar a las empresas a cumplir las condiciones, y exigen un mayor control, incrementar el número de inspectores y la posibilidad de retirar la adjudicación en caso de infracciones graves.

Desde abril de 2026, otra empresa se encarga de la gestión en estos centros. Las autoridades explican que, tras detectarse irregularidades, se realizó un nuevo concurso y ahora el suministro de alimentos lo presta un nuevo proveedor. Al mismo tiempo, según informa EL PAÍS, el anterior contratista trató de justificarse señalando que los menús a menudo llegaban con retraso y que los cambios de platos estaban relacionados con interrupciones en el suministro o fallos técnicos del equipo. Sin embargo, la administración no aceptó la mayoría de estas explicaciones.

El contrato preveía alimentación diaria para 90 personas en Aluche y 123 en Juan Ramón Jiménez, con el uso obligatorio de productos frescos, variedad de sabores y texturas, así como el cumplimiento de todas las normas sanitarias. Las inspecciones revelaron que la empresa no utilizaba siempre productos de la máxima categoría, no garantizaba la temperatura adecuada de los platos y no podía acreditar el origen de los ingredientes. También se detectaron problemas en el etiquetado de alérgenos y la ausencia de certificados en el personal.

La situación de la alimentación en los centros sociales de Madrid ha generado polémica en otras ocasiones. Anteriormente, la opinión pública ya había puesto el foco sobre la calidad de los servicios en otros ámbitos relacionados con contratos públicos. Por ejemplo, en un reportaje de russpain.com se analizaba el esquema de pagos a las hijas de Zapatero a través de la agencia Whathefav, lo que también subraya la importancia del control sobre la ejecución de los contratos públicos — más detalles en el análisis del esquema de pagos a través de la agencia Whathefav.

Para referencia: los centros Aluche y Juan Ramón Jiménez están especializados en la integración social y laboral de adultos con discapacidad intelectual. En España existe un sistema de contratación pública para servicios sociales, donde el precio suele ser un factor decisivo a la hora de elegir al proveedor. Expertos señalan que un contrato de bajo coste puede conllevar una disminución de la calidad, especialmente en ámbitos sensibles como la alimentación de grupos vulnerables. En los últimos años, en Madrid se debate la transición hacia un nuevo modelo de financiación, donde el pago dependerá de los resultados y la calidad de los servicios prestados.

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