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Melilla apuesta por baterías de coches eléctricos para blindar su suministro

Laura Castillo Español.News

Publicado por Laura Castillo

Melilla apuesta por baterías de coches eléctricos para blindar su suministro Español.News
Melilla apuesta por baterías de coches eléctricos para blindar su suministro

Melilla estrena un sistema de almacenamiento que reutiliza baterías de coches eléctricos para proteger a 90.000 vecinos ante posibles cortes. La instalación, única en España, refuerza la red local y marca un avance en economía circular y seguridad energética.

La central térmica de Endesa en Melilla ha puesto en marcha un sistema de respaldo energético que utiliza baterías de coches eléctricos retiradas del servicio, una solución que refuerza la seguridad de suministro para los 90.000 habitantes de la ciudad autónoma. El proyecto, denominado Second Life, integra 78 baterías —48 usadas y 30 nuevas— procedentes del Nissan LEAF, y permite inyectar energía a la red local durante 15 minutos en caso de fallo del suministro principal.

La singularidad de Melilla, cuya red eléctrica está completamente aislada del sistema nacional, convierte este desarrollo en un caso de referencia. La instalación, impulsada por Enel, Endesa, Nissan y Loccioni, suma 4 MW de potencia y una capacidad de almacenamiento de hasta 1,7 MWh. Según Endesa, ese cuarto de hora de energía adicional es suficiente para restablecer la operación de la central y evitar apagones bruscos que afectarían a hospitales, comercios, semáforos y servicios públicos.

Cómo funciona el sistema

El sistema Second Life no está diseñado para sustituir la generación convencional, sino para actuar como un colchón de seguridad en momentos críticos. Cuando se produce una desconexión inesperada, las baterías entran en funcionamiento de inmediato, estabilizando la red y dando margen a los operadores para recuperar el control sin que la ciudad quede a oscuras. Las 30 baterías nuevas se emplean como referencia para comparar el rendimiento frente a las unidades recicladas, lo que permite evaluar la viabilidad de extender este modelo a otras regiones.

Ventajas de la segunda vida

Las baterías de coches eléctricos suelen perder capacidad para la movilidad tras varios años de uso, pero conservan suficiente potencial para aplicaciones estacionarias. En una instalación fija, el peso y la autonomía dejan de ser un problema, y lo relevante es la capacidad de almacenar y liberar energía de forma controlada. Esta reutilización encaja en la estrategia de economía circular, alargando la vida útil de componentes valiosos y reduciendo la necesidad de reciclar materiales complejos antes de tiempo.

Nissan, a través de 4R Energy Corporation, lleva años desarrollando soluciones para dar una segunda vida a las baterías de sus vehículos, con aplicaciones que van desde grandes sistemas de almacenamiento hasta maquinaria industrial. La planta de Namie, en Japón, es un ejemplo de cómo la reutilización puede convertirse en una alternativa real al reciclaje inmediato.

Impacto local y contexto

En Melilla, la dependencia de una red aislada hace que cualquier interrupción tenga consecuencias inmediatas para la vida cotidiana. El nuevo sistema no elimina todos los riesgos, pero reduce de forma significativa la probabilidad de cortes graves y mejora la resiliencia de la ciudad ante incidentes técnicos. Esta apuesta por la innovación energética se suma a otras iniciativas locales orientadas a modernizar infraestructuras y servicios, como la renovación de espacios comerciales y de ocio que se observa en otras ciudades, por ejemplo con la reapertura de zonas emblemáticas en Rivas Vaciamadrid (nuevos espacios urbanos y comerciales).

La llegada masiva de vehículos eléctricos en los próximos años hará que el volumen de baterías retiradas crezca de forma notable. Proyectos como el de Melilla muestran que es posible aprovechar este recurso antes de su reciclaje final, especialmente en entornos donde la seguridad del suministro es crítica. La experiencia servirá de referencia para otras regiones con redes vulnerables o aisladas, y refuerza la tendencia hacia una gestión más eficiente y sostenible de los recursos energéticos.

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