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Un padre de 93 años y su hijo de 59 sorprenden en Burgos con su vitalidad y pasión por aprender

Laura Castillo Español.News

Publicado por Laura Castillo

Un padre de 93 años y su hijo de 59 sorprenden en Burgos con su vitalidad y pasión por aprender Español.News
Un padre de 93 años y su hijo de 59 sorprenden en Burgos con su vitalidad y pasión por aprender

Fernando, con 93 años, nada varias veces por semana y asiste a clases de restauración junto a su hijo Aitor, de 59. Su historia en Burgos destaca por la energía, el humor y el deseo de seguir aprendiendo, sin dejarse frenar por la edad.

Fernando Para, a sus 93 años, no ha permitido que la jubilación marque el final de su actividad. Tres veces por semana se lanza a la piscina y, cada martes y jueves, acude al taller de restauración del Círculo Católico de Burgos acompañado de su hijo Aitor, de 59 años. Juntos forman un tándem inseparable que ha llamado la atención por su entusiasmo y complicidad dentro y fuera del aula.

Nacido en La Horra, en la Ribera del Duero, Fernando recuerda su infancia entre adobes y barro, antes de que su familia se trasladara a Vitoria en 1954. Su vida profesional estuvo ligada a la construcción, participando en proyectos emblemáticos como la plaza Roma de Burgos tras su regreso a la ciudad en 1969.

Rutina activa y aprendizaje

Lejos de conformarse con una vida sedentaria, Fernando mantiene una agenda que muchos envidiarían. Además de nadar regularmente, desde octubre asiste junto a Aitor a las clases de restauración para adultos en la calle Concepción. Allí, ambos trabajan en proyectos manuales, se apoyan mutuamente y, en ocasiones, trasladan pequeñas discusiones sobre el trabajo a casa, aunque siempre con humor.

La elección de la restauración no fue casual. Aitor, quien propuso la actividad, sabía que su padre, antiguo albañil, disfrutaba de las tareas manuales. Bajo la guía de su profesora Elena, han restaurado piezas con valor sentimental, como cinco sillas centenarias, un revistero para la nieta de Fernando y un cuadro especial que nació de una idea de Aitor: posar como personajes de ‘El bueno, el feo y el malo’. Fernando encarnó a Clint Eastwood y Aitor a Lee Van Cleef, en una imagen que se expuso en la muestra anual del taller.

El secreto de la energía

Para Aitor, compartir estas actividades con su padre es motivo de orgullo. Destaca la actitud positiva de Fernando y su deseo constante de mantenerse activo, en contraste con otras personas mayores que prefieren quedarse en casa. Las clases no solo les permiten aprender, sino también socializar y fortalecer su vínculo familiar.

Fernando resume su filosofía en una palabra: constancia. “Aunque un día te vayas enfadado porque no has avanzado, hay que seguir”, afirma. Esa perseverancia es la que le impulsa a no detenerse y a mirar siempre hacia adelante.

Mirando al futuro

Padre e hijo ya han confirmado su inscripción para el próximo curso. “Ya estamos apuntados para otro año”, comenta Fernando con una sonrisa, mientras Aitor confía plenamente en que seguirán compartiendo esta experiencia.

La historia de Fernando y Aitor, según recoge Talent24h, pone de relieve cómo la motivación y el apoyo familiar pueden romper estereotipos sobre la edad y la jubilación. En España, la participación de personas mayores en actividades formativas y sociales sigue creciendo, reflejando una tendencia hacia el envejecimiento activo y la búsqueda de nuevas oportunidades para aprender y disfrutar en compañía.

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