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México y el oro: la mina que podría cambiar el destino económico del país

Laura Castillo Español.News

Publicado por Laura Castillo

México y el oro: la mina que podría cambiar el destino económico del país Español.News
México y el oro: la mina que podría cambiar el destino económico del país

La mina Peñasquito en Zacatecas produce casi un tercio del oro mexicano y genera miles de millones, pero la mayor parte de los beneficios termina fuera del país. El reto: transformar esta riqueza en desarrollo real y sostenible.

En Zacatecas, la mina Peñasquito se ha convertido en el epicentro de la producción de oro en México. Desde su apertura en 2010, este yacimiento ha transformado la economía local y nacional, aportando cerca del 30% del oro extraído en el país y generando ingresos que superaron los 1.900 millones de dólares solo en 2022. Sin embargo, el control de la mina por parte de la estadounidense Newmont Corporation ha reavivado el debate sobre quién se beneficia realmente de esta bonanza y qué significa para el futuro económico de México.

La magnitud de Peñasquito no solo se mide en toneladas de oro. Más de 2.800 empleos directos dependen de la mina, que también extrae plata y otros recursos valiosos. La operación, adquirida por Newmont en 2019, tiene una proyección de actividad de al menos dos décadas más, lo que sitúa a México en una posición estratégica dentro del mercado aurífero latinoamericano. La comparación con Dubái surge precisamente por la combinación de riqueza natural, ingresos millonarios y la posibilidad de convertirse en un polo de atracción económica.

Riqueza bajo tierra, beneficios en el aire

El auge del oro mexicano plantea una pregunta central: ¿quién se queda con la mayor parte de los beneficios? Aunque el recurso es nacional, la gestión extranjera implica que buena parte de las ganancias termina fuera de México. Si bien la mina ha impulsado el empleo y el desarrollo regional, la distribución de la riqueza sigue siendo desigual y el impacto estructural en la economía mexicana es limitado si los ingresos principales no se reinvierten localmente.

La soberanía económica se convierte así en un tema clave. Para que el oro se traduzca en desarrollo real, México necesita fortalecer su capacidad técnica y financiera, mejorar la regulación y garantizar que las comunidades locales participen activamente en la gestión de los recursos. El desafío no es solo extraer el metal, sino decidir cómo se administra y reparte esa riqueza.

El oro, más allá de la joyería

Hoy, el oro mexicano no solo alimenta la industria de la joyería. Su papel es fundamental en sectores estratégicos como la electrónica, la fabricación de componentes de alta precisión y las reservas financieras internacionales. Esto convierte al oro en un activo geopolítico, capaz de influir en el posicionamiento económico de cualquier país que lo controle.

El coste ambiental y el dilema de la sostenibilidad

La explotación industrial del oro tiene un precio ambiental elevado. El uso intensivo de químicos y la remoción masiva de roca afectan el paisaje, los cuerpos de agua y la biodiversidad. Aunque Newmont asegura operar bajo estándares internacionales de sostenibilidad, organizaciones sociales advierten sobre los riesgos ecológicos a largo plazo. El reto es producir sin que el coste ambiental supere los beneficios económicos.

Claves para entender el debate

Para comprender el alcance de la bonanza aurífera mexicana, conviene observar varios aspectos: quién controla la mina, cómo se distribuyen los ingresos, cuál es el impacto ambiental y qué papel juegan las comunidades locales. Peñasquito, con su peso en la producción nacional y su proyección de actividad, es el mejor ejemplo de las oportunidades y contradicciones que enfrenta México.

El país tiene la oportunidad de transformar su riqueza mineral en desarrollo sostenible, pero el verdadero salto dependerá de la capacidad para regular, repartir y proteger esos recursos. La historia de Peñasquito muestra que el oro puede ser mucho más que un símbolo de riqueza: es una prueba de cómo se gestiona el futuro económico de México.

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