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Una franja de sargazo de 8.800 km alarma a los científicos en el Atlántico

Laura Castillo Español.News

Publicado por Laura Castillo

Una franja de sargazo de 8.800 km alarma a los científicos en el Atlántico Español.News
Una franja de sargazo de 8.800 km alarma a los científicos en el Atlántico

El Atlántico muestra una franja marrón de sargazo que se extiende miles de kilómetros y preocupa a la comunidad científica. Su rápida expansión, impulsada por nutrientes y cambios ambientales, plantea riesgos para playas, ecosistemas y el clima.

En mayo de 2025, los satélites captaron una imagen difícil de ignorar: una franja marrón de sargazo, de unos 8.800 kilómetros de longitud, cruzando el Atlántico desde la costa de África hasta el Golfo de México. Este fenómeno, que hace apenas década y media era casi inexistente, ha pasado a convertirse en una de las señales más visibles del cambio ambiental en los océanos.

Según un estudio publicado en la revista Harmful Algae, la cantidad de sargazo detectada ese año alcanzó los 37,5 millones de toneladas. El crecimiento de esta macroalga no solo sorprende por su escala, sino por la velocidad con la que se multiplica y por el impacto que ya está generando en las costas y ecosistemas marinos.

Un fenómeno en expansión

El llamado gran cinturón de sargazo del Atlántico ha dejado de ser una rareza para convertirse en un problema recurrente. Investigadores del Harbor Branch Oceanographic Institute, de la Florida Atlantic University, han analizado cuatro décadas de datos satelitales, observaciones de campo y análisis químicos para reconstruir la evolución de este fenómeno. La primera proliferación masiva se detectó en 2011 y, salvo en 2013, se ha repetido cada año desde entonces, con una tendencia al alza tanto en extensión como en volumen.

El papel de los nutrientes

El crecimiento explosivo del sargazo está directamente relacionado con el aumento de nutrientes en el océano, especialmente nitrógeno y fósforo. Los experimentos citados en el estudio demuestran que, en aguas ricas en estos compuestos, la biomasa de sargazo puede duplicarse en apenas 11 días. Entre 1980 y 2020, el contenido de nitrógeno en los tejidos del sargazo aumentó un 55%, mientras que la proporción entre nitrógeno y fósforo creció un 50%. Estas cifras reflejan una transformación profunda del entorno marino, alimentada por la escorrentía agrícola, las aguas residuales y los depósitos atmosféricos procedentes de tierra firme.

Amazonas, corrientes y el ciclo del sargazo

El río Amazonas juega un papel clave en esta dinámica. Durante las crecidas, libera grandes cantidades de nutrientes al Atlántico, lo que favorece la proliferación del sargazo. En épocas de sequía, el fenómeno pierde fuerza. Las corrientes oceánicas, como la corriente de Lazo y la corriente del Golfo, actúan como cintas transportadoras que desplazan estas masas flotantes hacia zonas sensibles, incluido el Golfo de México. Allí, la llegada masiva de sargazo ya ha provocado episodios críticos, como la parada de una central nuclear en Florida en 1991 debido a la acumulación de algas.

Impacto en playas y ecosistemas

Cuando el sargazo llega a la costa en grandes cantidades, los problemas se multiplican. Al descomponerse, genera malos olores y libera sulfuro de hidrógeno, un gas tóxico asociado a la putrefacción de materia orgánica. Las acumulaciones masivas pueden asfixiar playas, alterar ecosistemas costeros, reducir el oxígeno en el agua y dañar arrecifes de coral. Para las zonas turísticas, el impacto es directo: la limpieza de playas requiere recursos constantes y eleva los costes para las economías locales.

¿Cuándo el sargazo deja de ser útil?

El sargazo pelágico, en cantidades moderadas, cumple una función ecológica relevante: sirve de refugio, alimento y zona de cría para peces, invertebrados y tortugas marinas. La NOAA lo reconoce como hábitat esencial para más de 100 especies. Sin embargo, cuando la biomasa se dispara y las algas llegan en masa a la costa, los efectos negativos superan los beneficios.

Recomendaciones y retos

El estudio subraya la necesidad de reforzar la vigilancia internacional, mejorar los modelos de predicción y reducir la contaminación que alimenta estas floraciones. Entre las medidas prácticas destacan el seguimiento satelital del sargazo antes de su llegada a la costa, la mejora de los sistemas de alerta, el control de los aportes de nitrógeno y fósforo desde tierra y la preparación de recursos para la limpieza de playas.

Estas acciones no eliminan el fenómeno, que ya se ha vuelto casi anual desde 2011, pero permiten anticipar y mitigar sus efectos. La eutrofización, es decir, el exceso de nutrientes en el agua, ya no es solo un problema costero: está modificando zonas enteras del mar abierto.

Implicaciones para el clima

La expansión del gran cinturón de sargazo del Atlántico también plantea interrogantes sobre su papel en el ciclo global del carbono. La descomposición de estas masas libera metano y otros gases de efecto invernadero, lo que podría influir en el equilibrio climático. Con mares más cálidos y un flujo constante de nutrientes desde tierra, los científicos advierten que el fenómeno requiere atención sostenida y respuestas coordinadas.

La imagen de una franja marrón visible desde el espacio es, hoy, una señal clara de cómo los océanos están cambiando y de los desafíos que plantea la gestión de los recursos marinos en un contexto ambiental cada vez más complejo.

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