• 5 min de lectura
  • por

Muriel, evacuado por el mayor incendio de Castilla-La Mancha

Ricardo Rubio Español.News

Publicado por Ricardo Rubio

Muriel, evacuado por el mayor incendio de Castilla-La Mancha Español.News
Muriel, evacuado por el mayor incendio de Castilla-La Mancha

El incendio de La Mierla ha forzado la evacuación de Muriel y otros municipios. Más de 1.200 personas han abandonado sus casas. El fuego avanza sin control y complica el regreso de los vecinos.

El incendio declarado en La Mierla ha provocado la evacuación urgente de Muriel, una pequeña pedanía de Guadalajara, y de otros 32 municipios de la zona. El balance provisional cifra en unas 26.000 hectáreas las arrasadas por las llamas, lo que convierte este siniestro en el más devastador registrado en Castilla-La Mancha. Las autoridades han movilizado 21 medios aéreos y numerosos equipos terrestres para intentar frenar el avance del fuego, que ha llegado a quemar vallas y acercarse peligrosamente a las viviendas de Muriel.

En las calles del pueblo, el silencio solo se rompe por el paso de helicópteros que recogen agua en el embalse de Beleña. Los coches permanecen aparcados, las mangueras de los bomberos siguen tendidas y la ropa cuelga en los balcones, como si el tiempo se hubiera detenido tras la evacuación. Apenas ocho personas están empadronadas en Muriel, aunque muchas casas son de segunda residencia. Los vecinos recibieron primero la orden de confinarse y, minutos después, la de abandonar el lugar ante la rapidez con la que el fuego se aproximaba.

El avance de las llamas fue tan veloz que sorprendió incluso a los más veteranos. Según relatan los evacuados, el incendio alcanzó Muriel en menos de una hora desde que se detectó el foco en La Mierla. La intervención inmediata de dos vecinos, uno de ellos bombero, resultó clave para evitar que el fuego arrasara el núcleo urbano. Su conocimiento del terreno permitió contener el avance hasta la llegada de los equipos forestales.

El director del Servicio de Prevención y Extinción de Incendios Forestales (Infocam) ha explicado que Muriel, al ser uno de los primeros pueblos desalojados, podría ser también de los primeros en los que se permita el regreso. Sin embargo, la decisión depende de la evolución del viento y de la violencia de las llamas, que han superado cortafuegos de hasta 40 metros de ancho y han mostrado un comportamiento fuera de la capacidad de extinción habitual. El operativo ha detectado velocidades de propagación de hasta 66 metros por minuto, muy por encima del umbral que permite controlar el fuego.

La situación sigue siendo crítica. El humo generado por el incendio se extiende hasta Guadalajara, cubriendo unos 50 kilómetros, debido a una inversión térmica que impide la dispersión y dificulta el trabajo de los medios aéreos. Los vecinos de Muriel, desplazados desde el jueves, mantienen el contacto a través de un grupo de WhatsApp y temen por el estado de sus viviendas. Ninguno ha necesitado acudir al albergue habilitado por la Cruz Roja en Humanes, aunque allí han sido acogidas unas 200 personas de otras localidades afectadas.

El paisaje que rodea Muriel alterna laderas calcinadas y zonas donde la vegetación ha resistido. Las cenizas llegan hasta los miradores del pueblo, donde se aprecia el contraste entre el verde y el negro de las áreas arrasadas. Las llamas han alcanzado alturas de hasta 30 metros, convirtiendo el valle en una auténtica chimenea natural. El director de Infocam reconoce que, aunque se han logrado avances en los flancos, la cabeza del incendio apenas ha ofrecido oportunidades para contenerlo y el control total aún está lejos.

La magnitud de este incendio recuerda a otros episodios recientes en España, donde la evacuación masiva y la destrucción de miles de hectáreas han puesto a prueba la capacidad de respuesta de los servicios de emergencia. Situaciones similares se vivieron en Aragón y Navarra, donde tras varios días de incertidumbre los vecinos pudieron regresar a sus casas, como se relata en el reportaje sobre el regreso tras el incendio de Orés.

Castilla-La Mancha es una de las regiones españolas con mayor riesgo de incendios forestales durante el verano, debido a la combinación de altas temperaturas, sequía y vegetación abundante. El incendio de La Mierla ha obligado a reforzar la coordinación entre los distintos cuerpos de emergencia y a revisar los protocolos de evacuación en pequeños núcleos rurales. La experiencia de Muriel pone de manifiesto la vulnerabilidad de estos pueblos ante fenómenos extremos y la importancia de la prevención y la reacción rápida para evitar daños mayores.

Artículos relacionados