El vaciado de casas de la generación de la Guerra Civil impulsa la aparición de objetos franquistas en Galicia. Anticuarios y coleccionistas detectan un auge de interés y precios por piezas históricas y polémicas.
En Galicia, la retirada masiva de objetos de viviendas heredadas por hijos y nietos de quienes vivieron la Guerra Civil ha provocado un fenómeno inesperado: la reaparición de reliquias vinculadas al franquismo en mercadillos, anticuarios y ferias de la región. Entre los artículos más buscados destacan piezas con historia, como la gorra de un tripulante del ‘Azor’, el yate que Franco utilizó durante más de dos décadas, y que ahora se ofrece en una tienda de Lugo por 360 euros.
El interés por estos objetos no se limita a recuerdos personales. El propio ‘Azor’, tras años de servir como reclamo en un motel de Burgos y después de un accidentado paso por la política, acabó reducido a bloques de aluminio en Cáceres, convertidos en obra de arte bajo el nombre ‘Síndrome de Guernica’. Mientras tanto, en las ferias gallegas proliferan faroles de barco, básculas, molinillos de café y, de forma llamativa, botellas de gaseosa y aceite, muchas de ellas de origen alemán y algunas relacionadas con episodios oscuros del franquismo.
Uno de los casos más emblemáticos es el de las botellas de Reace, una marca que esconde tras de sí un escándalo de corrupción de 1972 en Vigo, cuando desaparecieron más de cuatro millones de kilos de aceite de oliva estatal. El caso, nunca resuelto, estuvo marcado por muertes en circunstancias extrañas y la implicación de figuras cercanas al régimen, como Nicolás Franco. Hoy, estas botellas se cotizan hasta en 100 euros en internet y son casi imposibles de encontrar en tiendas especializadas.
En Vigo, anticuarios como José Luis Mediavilla han visto cómo la demanda de objetos de la época franquista se mantiene alta, aunque no siempre por motivos ideológicos. Entre los artículos más habituales figuran insignias, condecoraciones, libros y revistas de la Sección Femenina, que reflejan el papel asignado a la mujer bajo el régimen. Publicaciones como ‘Mujer’, ‘Teresa’ o ‘Medina’ se venden a precios asequibles y muestran cómo se intentaba moldear la vida doméstica y social desde el poder.
El fenómeno no se limita a la nostalgia. Muchos de estos objetos llegan a las tiendas tras el vaciado de casas, cuando los herederos prefieren deshacerse de recuerdos incómodos. Eulogio Quintana, propietario de una tienda en Vigo, reconoce que prefiere llamar a estos artículos “históricos” antes que “vintage”, y que los compradores suelen ser coleccionistas interesados en la memoria material más que en la ideología. Entre los objetos más singulares que ha manejado figuran cartillas de racionamiento con imágenes de Franco y Hitler, o revistas del día de la muerte del dictador, adquiridas incluso por turistas extranjeros.
En Lugo, la retirada de placas con el yugo y las flechas de las viviendas de protección oficial ha generado otro mercado paralelo, con precios que han llegado a los 150 euros por unidad. Carlos Rodríguez, con 35 años de experiencia en el sector, observa que la demanda de monedas y sellos de la época franquista ha crecido, especialmente entre jóvenes que buscan piezas del Tercer Reich o de la República, aunque a menudo desconocen su valor real.
El auge de estos objetos en Galicia se enmarca en una tendencia más amplia de recuperación y comercialización de la memoria material del siglo XX español. La aparición de piezas vinculadas al franquismo en el mercado de segunda mano coincide con el interés por otras publicaciones históricas, como la reedición de la revista ‘Mediodía’ en Sevilla, que también ha sido recuperada para el público actual, según recoge una reciente iniciativa cultural.
La compraventa de estos objetos plantea preguntas sobre el papel de la memoria histórica y el mercado. Aunque la mayoría de los compradores buscan piezas por su valor documental o estético, la circulación de símbolos y recuerdos del franquismo sigue generando debate en la sociedad gallega y española. El fenómeno refleja, además, cómo el paso del tiempo transforma los objetos cotidianos en testimonios de una época marcada por el conflicto y la dictadura.
En España, la Ley de Memoria Democrática regula la retirada de símbolos franquistas de espacios públicos, pero no prohíbe su compraventa privada. El interés por objetos históricos y de coleccionismo ha crecido en los últimos años, impulsado por el auge de plataformas digitales y el vaciado de viviendas de generaciones anteriores. La demanda de piezas relacionadas con la Guerra Civil y la dictadura se mantiene especialmente alta en regiones con fuerte presencia de anticuarios y mercados de segunda mano, como Galicia. La circulación de estos objetos contribuye a mantener vivo el debate sobre la gestión del pasado y la memoria colectiva en la sociedad española.