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Ocho heridos tras deflagración de gas en obras del metro de Sants

Ricardo Rubio Español.News

Publicado por Ricardo Rubio

Ocho heridos tras deflagración de gas en obras del metro de Sants Español.News
Ocho heridos tras deflagración de gas en obras del metro de Sants

Una fuga de gas durante trabajos en la estación de Sants provocó una gran llamarada y dejó ocho heridos. El suceso coincide con otros incidentes recientes en Barcelona y genera inquietud sobre la gestión de infraestructuras.

Una fuga de gas durante las obras de accesibilidad en la estación de metro de Sants, en Barcelona, desencadenó este miércoles una potente deflagración que mantuvo una llama visible durante más de doce horas y dejó ocho personas heridas, dos de ellas en estado grave. El incidente, que se produjo tras la perforación accidental de una tubería de gas, ha puesto en el centro del debate la seguridad en las intervenciones públicas y la coordinación entre administraciones responsables.

El suceso ocurrió poco antes de las tres de la tarde, cuando una máquina perforadora dañó una cañería de gas en plena calle de Sants. La fuga fue detectada y se avisó a la compañía suministradora, pero siete horas después, sin que aún se hayan esclarecido las causas, se produjo una explosión que alarmó a los vecinos y obligó a desplegar un amplio dispositivo de bomberos y servicios de emergencia. La magnitud de la llama, que superó los diez metros de altura, generó preocupación entre los residentes, quienes pasaron la noche bajo la recomendación de no salir a los balcones.

El Ayuntamiento de Barcelona, a través del teniente de alcalde de Seguridad, Albert Batlle, exigió responsabilidades a las administraciones y empresas implicadas en la gestión de la obra. Sin embargo, la actuación está liderada por el Departament de Territori, que adjudicó el proyecto de adaptación de la estación en enero de 2026, con un presupuesto cercano a los 16 millones de euros y un plazo de ejecución de 30 meses. Carles Vaccaro, responsable de obra civil de Infraestructures.cat, compareció para subrayar que los recientes incidentes bajo la gestión de Territori, incluido el de la L9 en Sant Gervasi, son de naturaleza distinta y solo han coincidido en el tiempo.

Los bomberos siguieron el protocolo específico para fugas de gas, que difiere del de agua: en lugar de cerrar válvulas, se emplearon obturadores hinchables para sellar las cuatro vías de escape, ya que el sistema mallado del gas urbano no permite un cierre convencional. La llama se mantuvo controlada mediante un chorro de agua constante para enfriar la zona, y solo tras taponar la última vía la combustión se extinguió de forma natural.

Este episodio se suma a otros problemas recientes en la ciudad, como los socavones ferroviarios detectados en Sarrià-Sant Gervasi y Nou Barris, que han alimentado la desconfianza ciudadana respecto a la seguridad de las infraestructuras. La preocupación por la fiabilidad del transporte público no es nueva: la red de Rodalies, por ejemplo, sigue arrastrando retrasos y dificultades para recuperar la puntualidad tras incidentes previos, como se detalla en un reciente análisis sobre la situación de los trenes en Cataluña.

En el contexto de Barcelona, la gestión de obras públicas y la respuesta ante emergencias técnicas han cobrado especial relevancia tras estos acontecimientos. La coordinación entre administraciones, la transparencia en la información y la aplicación rigurosa de protocolos de seguridad son ahora objeto de atención tanto para los responsables políticos como para los vecinos afectados. La experiencia reciente evidencia la complejidad de intervenir en infraestructuras urbanas densas y la necesidad de reforzar la confianza en los procedimientos técnicos. Además, la ciudad afronta el reto de mantener la modernización de su red de transporte sin comprometer la seguridad de los ciudadanos ni la continuidad de los servicios esenciales.

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