Más de 300 personas evacuadas en la sierra suroeste de Madrid reciben atención psicológica en refugios temporales. Equipos especializados trabajan para contener el impacto emocional y evitar secuelas duraderas.
El incendio que ha obligado a evacuar a cientos de vecinos en la sierra suroeste de Madrid ha puesto en primer plano la atención psicológica de emergencia. Más de 300 personas, desplazadas de sus hogares, se encuentran alojadas en el centro deportivo La Marazuela de Las Rozas, donde la prioridad no es solo garantizar un techo, sino también atender las heridas emocionales que deja el desastre.
Equipos del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid han desplegado a 40 profesionales en los pabellones habilitados como refugios. Su labor se centra en ofrecer primeros auxilios psicológicos y apoyo emocional tanto a los evacuados como a quienes trabajan en primera línea, como bomberos, fuerzas de seguridad y voluntarios. La intervención se realiza en coordinación con los servicios de emergencia y busca evitar que el impacto emocional se cronifique.
Entre los afectados está Glenys Rodríguez, vecina de Navalagamella, que ha vivido dos catástrofes en apenas un mes: primero, el terremoto en Maracay que afectó a su madre, y ahora la evacuación por el fuego en Madrid. Rodríguez relata que la incertidumbre y el cansancio se acumulan, pero el acompañamiento de las psicólogas le ayuda a mantener la calma y a entender que la situación es temporal. Como ella, decenas de personas encuentran en estos profesionales un punto de apoyo para sobrellevar la espera y la ansiedad.
La decana del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid, Timanfaya Hernández, subraya que la pérdida de un hogar va más allá de lo material: supone una ruptura con la identidad y la biografía de cada persona. Por eso, el equipo adapta su intervención a las necesidades de cada perfil, desde niños hasta mayores dependientes, realizando evaluaciones rápidas para identificar recursos personales y facilitar la reconstrucción emocional.
En Villa del Prado, una de las zonas más afectadas, la psicóloga Miriam González Pablo acompaña a los vecinos en el proceso de asimilar la pérdida. Utiliza juegos de expresión emocional con los niños y acompaña a las familias en las visitas a sus viviendas dañadas. La dinámica de la emergencia obliga a los profesionales a adaptarse constantemente, ya que la reactivación de focos de incendio puede desencadenar nuevas crisis de ansiedad entre los evacuados.
La asistencia se presta en condiciones de máxima flexibilidad: muchas veces, la atención se realiza junto a los catres, y si es necesario, se busca un espacio más íntimo. El perfil de los atendidos es muy variado, pero todos comparten la incertidumbre sobre el futuro inmediato. El insomnio y la tensión son habituales en los pabellones, mientras los voluntarios y las autoridades locales organizan actividades para aliviar la espera, desde talleres de gestión de la ansiedad hasta juegos y cine para los más pequeños.
El alcalde de Las Rozas, José de la Uz Pardos, ha visitado a los evacuados y destaca la colaboración de asociaciones y vecinos, que han donado alimentos, ropa y productos de higiene. Además, la presencia de figuras públicas y entidades como la Asociación Abrazo Animal contribuye a mantener el ánimo de los afectados y sus mascotas.
La estrategia de los psicólogos se basa en contener, escuchar y reorientar las emociones, normalizando las reacciones y transmitiendo información de forma clara. El objetivo es prevenir secuelas a largo plazo y reforzar la capacidad de recuperación de las personas. La experiencia demuestra que, ante la adversidad, la conexión humana y el apoyo mutuo son fundamentales para superar el impacto de las catástrofes.
La gestión de emergencias en España ha evolucionado en los últimos años, integrando la atención psicológica como parte esencial de la respuesta ante incendios y otras crisis. En situaciones similares, como la reciente acogida de evacuados en la Escuela de Policía de Ávila, se ha puesto de manifiesto la importancia de ofrecer refugios dignos y apoyo integral a los afectados, tal como se detalla en el análisis sobre la acogida de desalojados en Ávila. Según datos oficiales, la coordinación entre administraciones, servicios de emergencia y entidades sociales es clave para minimizar el impacto de estos episodios y facilitar la recuperación de las comunidades afectadas.