El aeropuerto de Palma sufre más de 200 retrasos y varias cancelaciones por tormentas. Menorca e Ibiza mantienen la normalidad. La alerta por lluvias afecta a la operativa y a cientos de pasajeros.
El aeropuerto de Palma ha registrado este jueves una jornada marcada por fuertes lluvias y tormentas, que han obligado a modificar la operativa habitual. Según datos de Aena consultados por Europa Press, a media mañana ya se acumulaban más de 200 vuelos retrasados y una quincena de cancelaciones, afectando tanto a salidas como a llegadas. La situación ha generado largas esperas y cambios de planes para cientos de pasajeros en Son Sant Joan.
La incidencia meteorológica se ha concentrado en Mallorca, donde la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) activó la alerta por precipitaciones intensas desde primera hora. Aunque el nivel de alerta descendió a amarillo a lo largo de la mañana, la previsión apuntaba a lluvias de hasta 25 litros por metro cuadrado en una hora y la posibilidad de granizo, lo que ha obligado a extremar precauciones en las operaciones aeroportuarias.
En contraste, los aeropuertos de Menorca y Eivissa han mantenido la normalidad durante toda la jornada, sin registrar incidencias relevantes en sus vuelos. La previsión meteorológica más favorable en estas islas ha permitido que la actividad aérea continúe sin alteraciones, a diferencia de lo ocurrido en Palma.
La evolución de los retrasos ha sido constante: a las 10.30 horas se contabilizaban 208 vuelos afectados, repartidos casi a partes iguales entre salidas y llegadas. Poco antes de las 14.30 horas, la cifra se mantenía elevada, con 203 vuelos retrasados y 13 cancelaciones confirmadas. La situación ha puesto a prueba la capacidad de respuesta del aeropuerto y de las aerolíneas, que han tenido que reorganizar horarios y gestionar la atención a los viajeros.
Este tipo de alteraciones en el transporte aéreo no son infrecuentes en España durante episodios de meteorología adversa. Recientemente, otros servicios de transporte también han sufrido incidencias, como ocurrió con la circulación ferroviaria en Barcelona tras un socavón, donde la reapertura de líneas clave se produjo entre limitaciones y demoras, según se relató en un informe sobre la recuperación del servicio en la R2 Nord.
El aeropuerto de Palma, uno de los principales puntos de entrada y salida de las Islas Baleares, gestiona cada año millones de pasajeros, especialmente en temporada alta. Las tormentas y lluvias intensas pueden provocar no solo retrasos y cancelaciones, sino también desvíos de vuelos y saturación en los servicios de atención al cliente. La coordinación entre Aena, aerolíneas y servicios de emergencia resulta clave para minimizar el impacto en los usuarios. En situaciones de alerta meteorológica, las autoridades recomiendan consultar el estado de los vuelos antes de acudir al aeropuerto y prever posibles cambios de última hora. La experiencia de este jueves subraya la vulnerabilidad de las infraestructuras de transporte ante fenómenos meteorológicos extremos, un reto recurrente en la gestión aeroportuaria de las islas.