El apellido Thyssen vuelve a sonar, pero esta vez no es por una exposición ni por un evento social en Madrid. Sacha, el hijo mayor de Borja Thyssen y Blanca Cuesta, ha cruzado el Atlántico para instalarse en Estados Unidos y empezar un doble grado en Ingeniería mecánica y electrónica en una universidad de la Ivy League. El cambio no solo afecta a Sacha, también altera la dinámica de una de las familias más observadas del panorama social español.
La noticia, adelantada por la periodista Beatriz Cortázar y recogida por medios como Infobae y 20minutos, confirma que Sacha, con 18 años, ha superado el exigente proceso de admisión de una institución donde solo entre el 3% y el 7% de los aspirantes consigue plaza, según estos medios. No es habitual: entrar en la Ivy League implica excelencia académica y, en el caso de Sacha, también una decisión personal de alejarse del entorno familiar y de la comodidad de Madrid, donde ha crecido junto a sus cuatro hermanos.
Sacha también continuará con sus estudios de chino durante su etapa universitaria en Estados Unidos.
La elección del doble grado no es casual. Ingeniería mecánica y electrónica exige disciplina y visión de futuro: desde el diseño de máquinas y motores hasta la automatización industrial, la robótica y el desarrollo de sistemas electrónicos. En el contexto de la familia Thyssen, supone un giro respecto a la tradición artística y empresarial, y abre la puerta a la tecnología y la innovación.
Mientras Sacha se adapta a la vida universitaria en el noreste de Estados Unidos, el resto de la familia sigue en Madrid. Eric, Enzo, Kala e India —los otros cuatro hijos del matrimonio— continúan sus estudios en el mismo colegio internacional de Pozuelo de Alarcón donde Sacha estudió antes de marcharse. La distancia es evidente, pero también el mensaje: la nueva generación del clan Thyssen Cuesta empieza a tomar sus propias decisiones, lejos del foco mediático y de la sombra de Tita Cervera.
El caso de Sacha no es único entre las familias mediáticas españolas. Hace unas semanas, otras jóvenes figuras sorprendieron con su propio giro internacional, confirmando que la tendencia de buscar formación y experiencias fuera de España se consolida entre los hijos de celebridades.
Según la cobertura de Infobae y 20minutos, la universidad a la que accede Sacha pertenece a la Ivy League, aunque no se ha hecho público cuál de las ocho instituciones es. Los medios subrayan que no existen declaraciones oficiales de Sacha ni de sus padres, y que la información disponible proviene de fuentes periodísticas.
Elegir una universidad de la Ivy League, con su proceso de selección exigente y su prestigio internacional, es un logro personal para Sacha y también una declaración de intenciones. En un entorno donde el apellido pesa y las expectativas son altas, el joven opta por un camino propio, lejos de los focos habituales y con la vista puesta en sectores donde el apellido importa menos que el talento y la capacidad técnica.
En resumen, el salto de Sacha Thyssen Cuesta a la Ivy League no es solo un cambio de residencia. Es el reflejo de una generación que busca su sitio lejos de los clichés y que, a diferencia de sus padres, prefiere construir su historia a base de méritos propios. El clan Thyssen se reinventa, pero esta vez el guion lo escribe la nueva generación.