Un fallo en el etiquetado ha obligado a Sanidad a pedir que no se consuman cinco formatos de salsas Dumt’s y Vulpi, tras encontrar gluten no declarado en productos vendidos como “sin gluten”. La advertencia afecta ya a ocho comunidades autónomas y obliga a quienes tienen celiaquía o intolerancia a revisar cada envase en casa.
La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) amplió el 11 de septiembre de 2026 la alerta, añadiendo nuevos lotes y formatos de barbacoa y chimichurri a la lista de productos afectados. El problema es serio: algunos de estos productos, aunque llevan la etiqueta “sin gluten”, contienen cantidades no especificadas que pueden causar reacciones graves en personas sensibles. AESAN no ha publicado la concentración exacta detectada, pero recuerda que la ley solo permite hasta 20 miligramos de gluten por kilo para poder usar esa mención.
El 11 de septiembre de 2026, AESAN amplió la alerta tras recibir una notificación desde la Comunidad de Madrid, añadiendo nuevos lotes y formatos de salsas a la advertencia nacional.
La actualización de la alerta ha ampliado el alcance del problema. Si en agosto solo se mencionaban Andalucía y Madrid, ahora la advertencia incluye también Aragón, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Cataluña, Comunitat Valenciana y Galicia. Son ocho comunidades en total, aunque la redistribución de lotes podría afectar a otras regiones. El lugar de compra ya no es garantía: solo comprobando marca, tipo de salsa, peso y número de lote se puede descartar el riesgo.
La lista de productos afectados es detallada y requiere atención. Los lotes señalados incluyen Dumt’s Barbacoa de 1.020 gramos (L2510281105 y L2601200123), Dumt’s Barbacoa de 225 gramos (L251203B1223 y L251203B1209), Vulpi Barbacoa de 600 gramos (L2510221028, L2510221029, L2510221030, L2510221031, L2510221032, L2509291007, L2510281105 y L251203A1205), Vulpi Chimichurri de 210 gramos (L2509160918, L2509160919, L2509160920, L2509160921, L2509160922, L2509160923, L2509160924, L2512111217, L2512171223 y L2601280209) y Vulpi Chimichurri de 1.080 gramos (L2601280130). Un mismo lote, como el L2510281105, puede aparecer en productos distintos, lo que complica la identificación.
Para quienes ya tienen estos envases en casa, la recomendación es clara: apartar cualquier producto que coincida con los lotes afectados y no consumirlo si se debe evitar el gluten. La devolución debe hacerse en el establecimiento de compra, presentando el envase o una foto legible de los datos. Si alguien ha ingerido el producto y presenta síntomas, debe consultar de inmediato con un profesional sanitario.
La alerta de AESAN se basa en la presencia de gluten no declarado, un riesgo especialmente grave para personas con celiaquía o sensibilidad al gluten. Asociaciones de pacientes como la Asociación Celíaca Aragonesa han difundido la advertencia para reforzar la protección del colectivo afectado.
La retirada de estos lotes de los canales de venta comenzó tras la primera notificación, pero la responsabilidad final recae en el consumidor: solo una revisión minuciosa de cada botella puede evitar riesgos. Las comunidades autónomas han recibido la información a través del Sistema Coordinado de Intercambio Rápido de Información, pero la circulación previa de los productos obliga a no confiarse.
Este caso recuerda la importancia de la trazabilidad y el control en la industria alimentaria. Un fallo en la declaración de alérgenos puede tener consecuencias directas para la salud. No es la primera vez que una alerta obliga a revisar productos etiquetados como “sin gluten” o “sin leche”, como ocurrió con la pastelería NaturCeliac en 2025. La diferencia ahora es la amplitud de la distribución y la variedad de formatos afectados.
La normativa europea permite cierta tolerancia en el uso de la mención “sin gluten”, pero la confianza del consumidor depende de la transparencia y la reacción rápida ante cualquier desviación. La falta de información sobre la cantidad exacta de gluten detectada en estos lotes deja a los afectados en una situación de incertidumbre y obliga a extremar la precaución.
En un contexto donde la seguridad alimentaria afronta desafíos crecientes, la gestión de alertas como esta pone a prueba tanto a fabricantes como a autoridades. La experiencia reciente con microplásticos y su impacto ambiental, reportado antes, muestra que los riesgos invisibles pueden tener efectos reales y duraderos.
Sanidad ha reaccionado con rapidez, pero la confianza solo se recupera con información clara y controles efectivos. Mientras los consumidores revisan etiquetas y lotes, la industria debe asumir que cada error en la declaración de alérgenos es una amenaza directa a la credibilidad del sector. En seguridad alimentaria, la transparencia es imprescindible y el margen de error, nulo.
Según información de la agencia EFE, la alerta afecta a productos distribuidos en ocho comunidades autónomas y se recomienda comprobar cuidadosamente los datos de lote y formato en cada envase.