Marc Murtra ha puesto a Bruselas en el punto de mira. El presidente ejecutivo de Telefónica ha llevado la reforma del marco regulatorio europeo al primer plano del debate tecnológico. Su mensaje no deja lugar a dudas: si Europa quiere plantar cara en inteligencia artificial y tecnología propia, necesita operadores fuertes y libertad para crecer.
En foros como la Junta de Accionistas, el Cercle d'Economia y Foment del Treball, Murtra ha repetido que la normativa actual frena la inversión y la consolidación de empresas europeas. Según él, la autonomía estratégica solo llegará si los grandes actores pueden alcanzar la escala necesaria para innovar y competir a nivel global.
Telefónica considera que la acumulación de normas y su aplicación desigual en la UE crean un entorno fragmentado que frena la inversión y la innovación.
Murtra insiste en que simplificar las reglas es urgente. No pide eliminar la regulación, sino centrarse en normas que de verdad impulsen la innovación y la competitividad. Advierte que Europa no puede echarse atrás ante los primeros obstáculos y debe perder el miedo a asumir riesgos si quiere mantener su soberanía tecnológica.
Para Murtra, desarrollar tecnología propia, sobre todo en inteligencia artificial, es la vía para defender los valores europeos. Solo así, dice, se podrá proteger la democracia, la dignidad y la libertad de expresión en el continente. Telefónica ya estudia lanzar aplicaciones de IA propias y confía en que Europa tiene el talento, los ingenieros y las instituciones para competir.
La Comisión Europea ha movido ficha y ha adelantado la revisión de un marco normativo que hasta ahora solo se actualizaba cada diez años. Murtra lo llama “giro copernicano” y cree que este paso puede abrir la puerta a campeones europeos capaces de invertir en tecnología a escala mundial.
El análisis de BEREC advierte que la consolidación de operadores no garantiza automáticamente más inversión ni mejores servicios, y que la competencia suele estar asociada a precios más bajos para los consumidores.
El proceso de reforma sigue abierto. Murtra se muestra optimista y asegura que el cambio ya ha empezado. Para él, la colaboración público-privada y la acción conjunta entre instituciones y empresas serán claves para que Europa no se quede atrás en la carrera tecnológica.
El debate sobre la regulación tecnológica en Europa llega en un momento en que otros sectores estratégicos también revisan sus normas. En la gestión de emergencias internacionales, por ejemplo, España y Japón han liderado iniciativas recientes. Ahora, la revisión del marco para las telecomunicaciones y la inteligencia artificial puede marcar el rumbo de la autonomía digital europea.
La postura de Murtra refleja una preocupación creciente entre los grandes del sector: urge adaptar la regulación a un mercado globalizado y dominado por gigantes tecnológicos de fuera de Europa. Si Bruselas responde con medidas efectivas, Europa podría recuperar terreno en innovación y proteger sus intereses estratégicos. Si no lo hace, la dependencia tecnológica irá a más, con impacto directo en la economía y la soberanía digital del continente.
La propuesta de reforma del Digital Networks Act, impulsada por la Comisión Europea y publicada en el Boletín Oficial del Estado, busca reforzar el mercado único de telecomunicaciones, atraer inversión en infraestructuras digitales avanzadas y actualizar las reglas de neutralidad de la red.