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Trabajar bajo 40 grados: el reto diario en la construcción

Laura Castillo Español.News

Publicado por Laura Castillo

Trabajar bajo 40 grados: el reto diario en la construcción Español.News © espanol.news
Trabajar bajo 40 grados: el reto diario en la construcción © espanol.news

Las olas de calor en Murcia obligan a cambiar rutinas y medidas de seguridad en la construcción. Un veterano albañil explica cómo se adaptan los equipos cuando el termómetro supera los 40 ºC y qué exige la ley en estos casos.

Paco Nicolás, albañil con tres décadas de experiencia en Murcia, comienza su jornada cuando el termómetro ya roza los 35 ºC antes de las diez de la mañana. En pleno verano, trabajar al aire libre en la construcción se convierte en una prueba de resistencia, donde la hidratación constante y la adaptación de los ritmos marcan la diferencia entre la seguridad y el riesgo.

El calor extremo no solo dificulta el trabajo físico, sino que multiplica el peligro de sufrir estrés térmico o un golpe de calor. Nicolás y sus compañeros reconocen que, entre las dos y las tres de la tarde, el ambiente puede volverse "impresionante", pero las obligaciones laborales no se detienen. La exposición prolongada al sol y el esfuerzo físico obligan a extremar precauciones y a modificar rutinas sobre la marcha.

Medidas obligatorias

La legislación española, a través del Real Decreto 486/1997, exige a las empresas que adapten las condiciones laborales ante fenómenos meteorológicos adversos. Si la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) activa avisos naranja o rojo, las compañías deben reorganizar horarios, introducir pausas adicionales, habilitar zonas de sombra y, si es necesario, suspender tareas durante las horas más críticas. Facilitar agua no es suficiente: la evaluación de riesgos debe ser continua y personalizada, teniendo en cuenta tanto la tarea como las condiciones de cada trabajador.

Más allá de la hidratación

El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo recomienda una aclimatación progresiva, reducir la exposición en las horas centrales, usar ropa ligera y transpirable, proteger cabeza y ojos, y evitar el trabajo en solitario. Sin embargo, incluso aplicando todas estas medidas, hay situaciones en las que la única opción segura es parar. La prevención empieza antes de la jornada y debe adaptarse a cada cambio de temperatura, humedad o intensidad del trabajo.

Organización y anticipación

En la Región de Murcia, FRECOM y el Colegio de Aparejadores firmaron en 2025 un acuerdo para asesorar técnicamente a las empresas y activar alertas personalizadas con las previsiones de Aemet. Estas alertas, enviadas por correo o WhatsApp con 24 horas de antelación, permiten reprogramar turnos y tareas antes de que el riesgo sea inasumible. Según datos de la consejería regional, durante el verano de 2024 no se registraron accidentes por golpe de calor en la construcción murciana, lo que muestra la eficacia de la anticipación y la coordinación.

El calor, un desafío creciente

La adaptación al calor extremo ya no es una excepción, sino una necesidad recurrente en el sector. Las empresas que no ajustan sus protocolos se exponen a sanciones y, sobre todo, a poner en peligro la salud de sus empleados. La experiencia de Paco Nicolás refleja una realidad que afecta a miles de trabajadores en España, donde cada ola de calor obliga a repensar la organización del trabajo y la protección de quienes están expuestos al sol.

El impacto de las altas temperaturas no se limita a la construcción. Según la AEMET, el aumento de las noches tropicales también está cambiando hábitos cotidianos, como la ventilación de las viviendas, un fenómeno analizado en este reportaje sobre cómo el calor nocturno modifica la forma de ventilar en casa. Todo apunta a que la gestión del calor será uno de los grandes retos laborales y sociales de los próximos años.

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