El segundo encierro de San Fermín dejó un corneado en el brazo y tres heridos. Los toros de Cebada Gago sorprendieron por su rapidez y la manada se mantuvo compacta durante todo el recorrido.
El segundo encierro de San Fermín, protagonizado por los toros de Cebada Gago, terminó con un balance de tres heridos, uno de ellos por cornada en el brazo. La carrera, que se desarrolló en Pamplona, destacó por la velocidad y la cohesión de la manada, rompiendo con la fama de peligrosidad que suele acompañar a este hierro.
Desde el inicio en Santo Domingo, los toros mostraron un comportamiento menos imprevisible de lo habitual. Aunque uno de los animales se desmarcó brevemente por el margen derecho, la manada se mantuvo unida durante la mayor parte de los más de 800 metros del recorrido. Los cabestros lideraron el grupo y evitaron que los toros se dispersaran, lo que redujo el riesgo de incidentes graves en los tramos más conflictivos.
El momento más tenso se vivió justo antes de la curva de Mercaderes, donde un corredor cayó estrepitosamente tras forcejear con otro participante para ganar posición. Algunos mozos tomaron la curva por fuera y quedaron expuestos, pero los toros no embistieron en esa zona. En la calle Estafeta, el toro carbonero llegó a liderar brevemente la manada, permitiendo a algunos corredores acercarse, aunque apenas se abrieron huecos entre los animales.
En el tramo de Telefónica, varios toros resbalaron, especialmente el último, que quedó rezagado pero logró reincorporarse rápidamente al grupo. Fue en ese punto donde un mozo resultó arrollado con violencia, sufriendo la cornada en el brazo que motivó su traslado al hospital. Al llegar al callejón de acceso a la plaza, algunos toros cayeron, pero la manada volvió a reagruparse y entró en los chiqueros guiada por los cabestros y dobladores.
El parte médico oficial recogió tres incidencias: la cornada en el brazo en Telefónica y dos atenciones en la plaza de toros, una por contusión con deformidad y otra por hemorragia tras una caída. La rapidez del encierro y la actuación de los cabestros evitaron consecuencias mayores, en contraste con la reputación de Cebada Gago como uno de los hierros más temidos de los Sanfermines.
La jornada se cerró con la confirmación de la terna que lidiará la corrida de la tarde: David Galván, Román y Manuel Diosleguarde, todos ellos jóvenes toreros que se enfrentarán a los astifinos ejemplares de Cebada Gago. El ambiente en Pamplona sigue marcado por la expectación y la atención a la seguridad, especialmente tras incidentes recientes en otras regiones, como el confinamiento de municipios en Girona por un incendio, del que se informó en una cobertura anterior sobre emergencias en fiestas locales.
Los encierros de San Fermín son uno de los eventos más emblemáticos de España y atraen cada año a miles de corredores y visitantes. La participación de Cebada Gago en 35 ediciones refuerza su peso histórico en la fiesta. Las autoridades sanitarias y de seguridad insisten en la importancia de la prudencia y el respeto a las normas para evitar incidentes graves. El dispositivo de emergencias se mantiene reforzado durante toda la semana, con especial atención a los tramos más peligrosos del recorrido. La tradición y la emoción siguen vivas en Pamplona, donde cada jornada puede cambiar el rumbo de la fiesta en cuestión de segundos.