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Un estudio revela por qué la Gran Mortandad arrasó la vida marina

Ricardo Rubio Español.News

Publicado por Ricardo Rubio

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Un estudio revela por qué la Gran Mortandad arrasó la vida marina

Investigadores de Stanford identifican las claves fisiológicas que determinaron la supervivencia o desaparición de especies marinas durante la extinción del Pérmico-Triásico. El hallazgo aporta pistas sobre riesgos actuales.

La mayor extinción masiva de la historia de la Tierra, conocida como la Gran Mortandad, dejó hace 252 millones de años un océano casi vacío: hasta el 96% de las especies marinas y el 70% de los vertebrados terrestres desaparecieron. Un nuevo estudio dirigido por la Universidad de Stanford ha logrado explicar por qué el impacto fue tan desigual entre los distintos grupos marinos, señalando diferencias fisiológicas y metabólicas como el factor decisivo.

El trabajo, publicado en la revista PNAS, demuestra que la capacidad de los organismos para gestionar el oxígeno y soportar el aumento de temperatura fue clave para su supervivencia. Los animales de la fauna paleozoica, como braquiópodos y crinoideos, estaban adaptados a aguas con bajo oxígeno, pero el calentamiento global provocado por una masiva emisión de dióxido de carbono alteró ese equilibrio. El incremento de temperatura elevó sus necesidades metabólicas, superando la capacidad de sus cuerpos para absorber oxígeno, lo que resultó letal para muchos de ellos.

En contraste, los moluscos, peces y equinodermos modernos, aunque más dependientes del oxígeno en condiciones normales, contaban con estructuras corporales y sistemas musculares más eficientes. Esto les permitió adaptarse mejor a la nueva demanda metabólica y, finalmente, dominar los ecosistemas marinos tras la crisis. Las simulaciones realizadas por el equipo de Stanford reprodujeron con precisión los patrones observados en el registro fósil: los grupos menos tolerantes al calor y la falta de oxígeno sufrieron mayores tasas de extinción, mientras que los más resilientes se expandieron.

El estudio también señala que la acidificación de los océanos contribuyó al desastre, aunque en menor medida que el calentamiento y la pérdida de oxígeno. Antes de la Gran Mortandad, los fondos marinos estaban dominados por especies que hoy apenas existen, pero tras la extinción, la fauna moderna tomó el relevo, transformando de forma irreversible los ecosistemas oceánicos.

Los autores advierten que las condiciones que desencadenaron la Gran Mortandad guardan inquietantes similitudes con las tendencias actuales: el aumento de temperaturas y la reducción del oxígeno en los océanos, impulsados por las emisiones humanas, podrían llevar a escenarios comparables si no se toman medidas. Según las proyecciones citadas en el estudio, aún existe margen para evitar un desenlace similar, pero el tiempo es limitado.

La investigación de Stanford se suma a otros análisis recientes sobre catástrofes naturales y su impacto en la vida, como el seguimiento de grandes incendios en España. Por ejemplo, la cobertura sobre la tragedia de Los Gallardos, donde un incendio devastador dejó decenas de víctimas y desaparecidos, ilustra cómo los cambios ambientales extremos pueden tener consecuencias dramáticas para los ecosistemas y las comunidades humanas (ver detalles del caso de Los Gallardos).

En contexto, la extinción del Pérmico-Triásico es considerada la mayor crisis biológica registrada, superando incluso la extinción de los dinosaurios. El evento marcó el final de la era paleozoica y el inicio de la fauna marina moderna. Los científicos continúan estudiando estos episodios para comprender mejor los riesgos actuales y futuros, especialmente en un planeta donde el cambio climático y la alteración de los océanos siguen acelerándose.

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