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Valencia apuesta por radares rotatorios para frenar los accidentes

Laura Castillo Español.News

Publicado por Laura Castillo

Valencia apuesta por radares rotatorios para frenar los accidentes Español.News © espanol.news
Valencia apuesta por radares rotatorios para frenar los accidentes © espanol.news

El Ayuntamiento de València activa un plan hasta 2030 con radares móviles, cambios en cruces y más controles para reducir a la mitad los accidentes graves y mortales. Las cabinas se ubican en las vías con mayor riesgo.

El Ayuntamiento de València ha dado un paso decisivo en la lucha contra la siniestralidad vial al aprobar el Plan Director de Seguridad Vial 2026-2030. El objetivo es claro: reducir en un 50% los accidentes con víctimas mortales o heridas graves antes de que termine la década. Para lograrlo, el consistorio ha diseñado una estrategia que combina tecnología, vigilancia y cambios en la infraestructura urbana.

Uno de los ejes del plan es la instalación de diez cabinas fijas en puntos estratégicos de la ciudad, seleccionados por su alta concentración de siniestros. Estas cabinas, situadas en avenidas como Hermanos Machado, Maestro Rodrigo, del Cid, Pío XII, López Piñero, Antonio Ferrandis, los Naranjos, el Camí Nou de Picanya y el cruce de Fernando Abril Martorell con Carrera de Malilla, albergan de forma rotatoria seis radares municipales. La rotación de los dispositivos busca mantener el efecto disuasorio y evitar que los conductores se confíen, ya que no todas las cabinas están activas al mismo tiempo.

El despliegue de estos radares se complementa con controles reforzados de alcohol, drogas, velocidad, ITV, seguro obligatorio y distracciones al volante, especialmente el uso del móvil y auriculares. Sin embargo, la documentación municipal aclara que las cabinas de València no cuentan con inteligencia artificial para detectar infracciones múltiples como el uso del cinturón o cambios de carril, una tecnología que sí se ha anunciado en otras ciudades como Pamplona.

El calendario del plan establece metas intermedias: una reducción del 20% en 2026, del 30% en 2027 y del 40% en 2029, siempre tomando como referencia los datos iniciales. El seguimiento será riguroso, con revisiones trimestrales y evaluaciones anuales para ajustar las medidas si fuera necesario. Es importante señalar que, desde 2023, València adapta su registro de siniestros a los criterios del Ministerio del Interior, contabilizando como lesión grave cualquier ingreso hospitalario superior a 24 horas, lo que puede influir en la comparación con años anteriores.

Además de la vigilancia, el plan contempla intervenciones en la infraestructura urbana. Se prevé eliminar progresivamente la fase ámbar intermitente en cruces conflictivos, instalar nuevos pasos de peatones semaforizados y avisadores acústicos, mejorar la accesibilidad en paradas de transporte público y aumentar la visibilidad en los cruces. La red ciclista también se ampliará con tramos segregados y se trasladarán a la calzada los carriles bici que aún discurren por aceras.

La protección de los usuarios más vulnerables —peatones, ciclistas, motoristas y usuarios de patinetes— es prioritaria. Según los datos municipales de 2025, el 84,6% de las víctimas mortales en las calles de València pertenecían a estos colectivos, y los conductores de vehículos de movilidad personal representaron el 23% del total. Para reforzar la seguridad, un grupo policial específico patrulla los carriles bici en patinete, detectando infracciones y revisando la señalización.

El refuerzo de la vigilancia municipal coincide con la expansión de los radares de la DGT en otras carreteras, en un contexto de creciente preocupación por la seguridad vial en España. En paralelo, la normativa europea también avanza en la estandarización tecnológica, como demuestra la reciente obligación de incorporar puertos USB-C en todos los portátiles vendidos en la UE, una medida que busca reducir residuos y mejorar la compatibilidad entre dispositivos, según se detalla en este análisis sobre la unificación de cargadores.

Con este plan, València se suma a la tendencia europea de apostar por la tecnología y la prevención para reducir la siniestralidad. El reto será mantener la eficacia de las medidas y adaptarlas a la evolución de la movilidad urbana, donde la convivencia entre vehículos, bicicletas y peatones exige soluciones cada vez más precisas y flexibles.

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