Opel Frontera Electric: ¿qué esconde el SUV eléctrico más asequible de la marca? Opel recupera el nombre Frontera, pero ahora no es un todoterreno, sino un SUV eléctrico urbano con limitaciones en potencia y equipamiento. Analizamos de qué es capaz este crossover eléctrico económico y qué compromisos esperan a su propietario.
Opel presenta el Frontera Electric Extended Range, un SUV eléctrico que pretende ser uno de los más accesibles del mercado. El modelo cuenta con una batería de 54 kWh y un motor eléctrico de 113 CV en el eje delantero, aunque en la práctica el conductor solo dispondrá de 72 CV en uso continuo. Esta potencia exige paciencia: la aceleración de 0 a 100 km/h toma 14,2 segundos y la velocidad máxima se limita a 143 km/h. Para España, donde el límite en autopista es de 120 km/h, esto no supone un inconveniente, pero las prestaciones no son aptas para amantes de la conducción deportiva.
A pesar de sus modestas especificaciones, el Frontera Electric se siente ligero para su segmento: pesa ligeramente menos de 1,6 toneladas. En ciudad, el crossover se muestra ágil: el radio de giro de 11,5 metros y su longitud de 4,39 metros permiten maniobrar incluso en espacios reducidos. La suspensión absorbe bien las irregularidades, aunque en baches cortos se vuelve dura y transmite vibraciones al interior. El ESP actúa con suavidad, sin interferir en la conducción.
Comodidad y espacio
El interior del Frontera Electric sorprende por su amplitud: los asientos delanteros son cómodos incluso para viajes largos, aunque en la parte trasera los pasajeros altos pueden echar en falta el habitual ángulo para las rodillas, ya que la batería bajo el suelo eleva el piso. El maletero tiene una capacidad de entre 460 y 1600 litros, aunque el mecanismo del estante requiere acostumbrarse. Con los respaldos abatidos (60:40) se forma una superficie casi plana, aunque los ganchos metálicos de fijación sobresalen en el espacio de carga.
Carga y autonomía real
La potencia máxima de carga rápida declarada por Opel es de 100 kW, pero en condiciones invernales la Frontera de prueba entregaba solo 30–50 kW, y después del 80% de carga la potencia caía a 14 kW. La carga completa dura más de 40 minutos, y la velocidad de carga solo puede verse en el propio punto de carga: en el habitáculo esta información no está disponible. Los ajustes virtuales y la información de las pantallas son mínimos, y no hay acceso a los sistemas de asistencia al conductor desde la pantalla.
Otro problema es la ausencia de un navegador integrado. Para desactivar la alerta sonora por exceso de velocidad y el asistente de mantenimiento de carril hay botones físicos, pero uno de ellos no funcionaba en la unidad probada. El navegador es especialmente necesario para planificar rutas considerando los puntos de recarga; sin él, el riesgo de quedarse sin batería fuera de la ciudad aumenta.
Opel promete hasta 400 km de autonomía según el ciclo WLTP, pero a -5 °C, con la calefacción, los asientos y el parabrisas calefactados, así como usando Apple CarPlay, el consumo durante la prueba fue de 26,1 kWh por cada 100 km. Esto permitió una autonomía real de solo 207 km. En condiciones más templadas, el resultado puede mejorar, pero en invierno el propietario tendrá que buscar puntos de recarga con frecuencia.
Práctica y rivales
El sistema multimedia funciona de manera estable, el smartphone se conecta sin problemas, pero la ausencia de navegación integrada y los ajustes limitados dejan una impresión negativa. El Frontera Electric es adecuado para quienes están dispuestos a aceptar una dinámica modesta y largas recargas a cambio de economía y simplicidad. En comparación, otros fabricantes ya ofrecen crossovers eléctricos con mayor autonomía y electrónica más avanzada, como el recién presentado Volvo EX60, que según datos russpain.com, es capaz de recorrer hasta 810 km con una sola carga y recuperar hasta 340 km en 10 minutos.
El Opel Frontera Electric Extended Range mantiene el estilo característico de la marca y ofrece un conjunto básico de funciones honesto, pero exige al propietario estar dispuesto a asumir compromisos. Para trayectos urbanos y rutas cortas puede ser una opción razonable, pero para viajes largos y uso intensivo, sus capacidades aún resultan insuficientes.