Juan Fernández, exalcalde socialista de Linares, logra eludir la prisión tras recibir un indulto parcial. La condena por malversación se mantiene, pero la presión vecinal y política ha sido clave en la decisión.
El Consejo de Ministros ha concedido un indulto parcial a Juan Fernández, exalcalde socialista de Linares, Jaén, permitiéndole evitar la entrada en prisión tras una condena de tres años por malversación de fondos públicos. La medida conmuta la pena de cárcel por otra de dos años, aunque se mantiene la inhabilitación para cargo público durante siete años. El caso ha generado un intenso debate en la ciudad y en el ámbito político andaluz, al tratarse de un dirigente que gobernó Linares entre 1999 y 2018 y que fue expulsado del PSOE tras el proceso judicial.
Fernández fue condenado por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía por el cobro de sobresueldos que sumaban 125.377 euros, extraídos de las cuentas del grupo municipal socialista. Según la sentencia, el exalcalde se asignó mensualmente 1.700 euros en metálico mediante cheques al portador, sin autorización legal ni conocimiento del grupo, utilizando fondos procedentes del Ayuntamiento. El Tribunal Supremo ratificó que destinar estos recursos a un sobresueldo para el alcalde constituía un desvío ilícito y no podía considerarse una indemnización por dietas o gastos.
El propio Fernández nunca negó haber recibido esas cantidades, pero siempre defendió que existía un acuerdo interno en el partido para abonarle esas mensualidades. Sin embargo, la dirección socialista local y provincial negó tal consentimiento y, finalmente, fue el propio PSOE quien llevó el caso a los tribunales. Fernández atribuye su condena a una “traición orquestada” por miembros de la cúpula socialista, en el contexto de tensiones internas agravadas por la crisis industrial de Linares y el cierre de Santana Motor. El exalcalde señala directamente a figuras como Susana Díaz, Francisco Reyes y Pilar Parra como responsables de su caída política.
La presión social ha sido determinante en la concesión del indulto. Dieciséis asociaciones, encabezadas por la federación vecinal Himilce, recogieron más de 4.000 firmas en apoyo a Fernández. La petición fue respaldada tanto por el grupo municipal del PP como por la actual dirección local del PSOE, a pesar de la expulsión del exregidor. Fernández insiste en que no fue él quien solicitó el indulto, sino “el pueblo”, comparando la movilización con la de Fuenteovejuna.
En el proceso judicial, Fernández ya devolvió la cantidad reclamada, aunque posteriormente recurrió la cifra tras la revisión del Tribunal de Cuentas, que la rebajó a 41.000 euros. El exalcalde sostiene que su caso responde a una confabulación política y judicial, y tras el indulto ha manifestado su intención de defender su imagen pública y denunciar lo que considera una persecución interna.
El caso de Fernández se suma a otros episodios recientes que han puesto en el foco la gestión de fondos públicos y la transparencia en la política española. La situación recuerda a otros procesos judiciales de alto perfil, como el que implicó a Villarejo y Bárcenas en el caso Kitchen, donde también se debatió el papel de las estructuras internas de los partidos y la presión mediática (más detalles sobre el caso Kitchen aquí).
En España, los indultos parciales suelen concederse en casos donde existe una fuerte presión social o política, aunque la medida no exime de la inhabilitación ni elimina la condena. El caso de Linares pone de relieve la complejidad de los procesos judiciales por malversación y la influencia de los conflictos internos en los partidos. Según datos del Ministerio de Justicia, en los últimos años se ha reducido el número de indultos concedidos por delitos relacionados con la corrupción, en un contexto de mayor escrutinio público y reformas legales. Linares, con una población de 55.000 habitantes, ha vivido en la última década una profunda crisis industrial y social, lo que ha incrementado la sensibilidad ante los casos de gestión irregular de fondos públicos. El debate sobre la responsabilidad política y la presión vecinal en la concesión de indultos sigue abierto en Andalucía y en el resto del país.