Socialistas de Almaraz amenazan con abandonar el partido por la amenaza de cierre de la central nuclear. Grupos socialistas de la región de Almaraz exigen a Pedro Sánchez que mantenga en funcionamiento la central nuclear. Advierten sobre riesgos económicos y amenazan con abandonar el partido si no se toma una decisión al respecto.
En Extremadura se está gestando un agudo conflicto interno dentro del partido socialista: dirigentes y militantes del PSOE de los municipios del entorno de Almaraz han remitido una dura carta a Pedro Sánchez exigiendo el apoyo inmediato a la prórroga del funcionamiento de la central nuclear de Almaraz. En la carta se subraya que el cierre de la planta, previsto para los años 2027–2028, podría tener graves consecuencias económicas y sociales para toda la zona norte de Cáceres.
Los autores de la carta destacan que la incertidumbre sobre el futuro de la planta ya está minando la estabilidad: miles de familias dependen directamente del trabajo en la central o en empresas relacionadas. Según indican, la falta de alternativas reales y los retrasos en la puesta en marcha de nuevos proyectos industriales, incluida la esperada gigafactoría de litio de AESC, aumentan la preocupación y podrían acelerar el éxodo de población de una región que ya es demográficamente vulnerable.
El manifiesto dedica especial atención a los riesgos políticos para el propio partido: muchos miembros y simpatizantes del PSOE trabajan en la central o en empresas vinculadas. El documento señala que parte de los líderes locales ya están cuestionando su continuidad en el partido y estarían dispuestos a abandonar sus cargos si no se define una postura clara sobre Almaraz. Los municipios situados en la zona de influencia de la central también temen perder importantes ingresos fiscales necesarios para la financiación de servicios básicos.
Los socialistas de la región subrayan que la central sigue siendo un elemento clave del sistema energético, especialmente tras los recientes cortes de suministro eléctrico. No entienden por qué el gobierno demora la toma de una decisión sobre la ampliación de su funcionamiento hasta 2030, a pesar de que el permiso correspondiente ya ha sido otorgado. En el comunicado también se destaca que la incertidumbre permite a otras fuerzas políticas utilizar el tema de Almaraz para su propia agenda, aunque históricamente ha sido el PSOE quien ha defendido los intereses de la región.
La dirección del PSOE de Extremadura, encabezada por el recién elegido Álvaro Sánchez Cotrina, respalda oficialmente la prórroga de la central, pero se distancia de las declaraciones ultimátum de los líderes locales. El ejecutivo regional insiste en que la decisión sobre la ampliación se tomará siempre que se cumplan los estándares de seguridad nuclear, se garantice la estabilidad del suministro energético y no haya un aumento de los costes para la población. Al mismo tiempo, el partido destaca que nadie debe poner en duda su pertenencia al PSOE debido a esta situación.
La cuestión sobre el futuro de Almaraz se ha convertido en una de las más delicadas para la región. Según señala ABC, la situación se ve agravada por los problemas en la agricultura, especialmente en el sector del tabaco, donde más del 95% de la producción nacional proviene de esta zona. Además, los retrasos en la puesta en marcha de nuevas industrias en el parque industrial Expacio Navalmoral solo aumentan la presión sobre la economía local.
En el párrafo final del comunicado, los socialistas exigen una reunión personal con Pedro Sánchez para debatir la situación. Cabe destacar que conflictos similares entre las autoridades regionales y centrales sobre grandes proyectos de infraestructuras ya han sido objeto de atención pública en varias ocasiones; por ejemplo, recientemente en Madrid un tribunal suspendió la construcción de una instalación industrial, lo que provocó un amplio debate sobre el equilibrio de intereses entre las regiones y el gobierno central (más detalles sobre la decisión del tribunal en Montecarmelo).
A modo de referencia: la central nuclear de Almaraz es el mayor empleador en el norte de Cáceres, lleva operando más de 40 años y aporta una parte significativa del balance energético regional. La cuestión sobre su futuro incide directamente en la economía, el empleo y la estabilidad demográfica de toda Extremadura.