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En Valladolid, empleados de una funeraria declararon obediencia total al 'jefe'

Ricardo Rubio Español.News

Publicado por Ricardo Rubio

En Valladolid, empleados de una funeraria declararon obediencia total al 'jefe' Español.News
En Valladolid, empleados de una funeraria declararon obediencia total al 'jefe'

Empleados de Funeraria El Salvador niegan vínculos con el 'intercambio' de ataúdes y culpan al dueño fallecido. En el juicio sobre Funeraria El Salvador, los empleados negaron masivamente las acusaciones de manipulación con ataúdes. Toda la responsabilidad fue atribuida al dueño fallecido. Un testigo clave falleció trágicamente.

En Valladolid continúa el sonado juicio por el caso Funeraria El Salvador, donde casi una veintena de empleados se sientan en el banquillo de los acusados por presunto fraude relacionado con ataúdes. En las audiencias, los trabajadores de la empresa, muchos de ellos familiares o amigos de larga data del propietario, declararon unánimemente: no estuvieron involucrados en los «intercambios» de ataúdes antes de la cremación y actuaron únicamente siguiendo instrucciones del fallecido director.

El principal acusado es Justo Martín Garrido, exoperador del crematorio, quien durante 20 años registró posibles irregularidades en 26 cuadernos, recopilando material fotográfico y videográfico. Sus anotaciones constituyeron la base de la investigación iniciada en 2019. Sin embargo, según la mayoría de los empleados, apenas tenían contacto con Justo, desconocían sus acciones y no participaron en las operaciones sospechosas. En sus declaraciones subrayaron que trabajaban en turnos diferentes y que Justo era una persona reservada que prefería quedarse solo en la instalación durante las tardes.

Según los documentos del caso, en la empresa reinaba la confusión: los empleados realizaban cualquier tarea, desde la gestión de documentos hasta trabajar en el crematorio y en los cortejos fúnebres, y muchos pagos de clientes se hacían en efectivo. Según la hija del propietario, Rosario Morchón Vaquero, todas las decisiones las tomaba únicamente su padre, y los demás solo cumplían sus órdenes. Esta fue también la postura de otros acusados, como Victorio Senovilla, quien admitió que reparaba ataúdes y los suministraba a la empresa, pero aseguró desconocer el origen del dinero y los detalles del esquema.

Durante las audiencias, la defensa de los empleados se basó en que todas las acciones sospechosas supuestamente fueron una iniciativa de Justo Martín Garrido, quien, según ellos, actuaba por cuenta propia y no informaba a nadie. Sin embargo, muchos de ellos aparecían en sus registros como participantes en las operaciones, pero en el tribunal negaron incluso conocerlo. Este enfoque permitió a los acusados distanciarse del fondo de las acusaciones y trasladar toda la responsabilidad al difunto propietario y testigo fallecido.

El contexto del caso Funeraria El Salvador recuerda a otras historias resonantes en España, cuando las versiones oficiales de los hechos fueron puestas en duda. Por ejemplo, recientemente las autoridades de Valencia desmintieron las informaciones sobre muertes en la playa de Oliva, lo que provocó una amplia reacción pública (más detalles en el artículo de russpain.com).

Funeraria El Salvador es una de las mayores empresas funerarias de la región de Castilla y León. El caso de los “cambios” de ataúdes se ha convertido en uno de los procesos judiciales más comentados de los últimos años en Valladolid. En España, el sector funerario tradicionalmente se mantiene cerrado al público en general, y escándalos de este tipo rara vez salen a la luz. Según RUSSPAIN, la investigación continúa y las conclusiones finales del tribunal podrían influir en la regulación del sector y el control de los servicios funerarios en el país.

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