La campeona del mundo Esther González ha eliminado de Instagram las imágenes junto a su mujer y su hijo tras firmar con el Al Qadsiah. El gesto ha provocado críticas y preguntas sobre sus motivos.
Esther González, una de las futbolistas más reconocidas de España, vuelve a estar en el centro de la atención. Su reciente fichaje por el Al Qadsiah de Arabia Saudí ha sorprendido en lo deportivo, pero sobre todo ha generado polémica en redes sociales. El motivo: la jugadora ha eliminado de su perfil de Instagram todas las fotos en las que aparecía con su mujer, Estefanía Cruz, y su hijo Liam, nacido en enero de 2026. El gesto ha abierto un debate sobre las razones detrás de esta decisión.
El Al Qadsiah anunció el fichaje de Esther González hasta 2027, según fuentes oficiales del club y medios deportivos internacionales.
Críticas y preguntas en redes
La decisión de borrar las fotos ha provocado una avalancha de mensajes en sus últimas publicaciones. Muchos interpretan el gesto como una concesión ante las leyes de Arabia Saudí, donde la homosexualidad está penada y la visibilidad LGTBIQ+ es inexistente. Entre los comentarios más repetidos hay alusiones a una supuesta renuncia a sus valores y preguntas directas sobre cómo afrontará su nueva vida en un país con una legislación tan restrictiva. Frases como "vendiendo los principios por dinero" o "¿cómo te vas ahí? Siendo mujer y lesbiana con una familia, really?" resumen el tono de la polémica.
Antes de su llegada a Arabia Saudí, González rescindió de forma anticipada y de mutuo acuerdo su contrato con el Gotham FC, que originalmente se extendía hasta 2027. En sus declaraciones públicas, la futbolista solo mencionó motivos estrictamente personales para su salida del club estadounidense.
El contexto saudí y la protección familiar
Como recuerda Divinity, Arabia Saudí mantiene una de las legislaciones más duras del mundo respecto a las relaciones entre personas del mismo sexo. La homosexualidad está prohibida y puede ser castigada con penas muy severas, incluyendo prisión o incluso la muerte. No existen leyes que protejan a las personas LGTBIQ+, ni asociaciones, ni manifestaciones públicas permitidas. En este contexto, la decisión de Esther González de borrar cualquier rastro de su vida familiar en redes sociales se interpreta como una medida de autoprotección ante posibles riesgos para ella y los suyos.
El caso recuerda a otros momentos en los que la vida privada de deportistas se convierte en tema de debate público. No es la primera vez que un gesto en redes sociales desata comentarios y análisis, como ocurrió recientemente con la pedida de mano de Pedro Porro, que también generó reacciones y curiosidad en redes, tal y como se recogió en este reportaje de espanol.news.
Un silencio que mantiene el debate abierto
Mientras la futbolista evita pronunciarse, la conversación sigue. ¿Se trata de una decisión para proteger a su familia o de una exigencia del club? ¿Hasta qué punto la presión social y legal de Arabia Saudí condiciona la vida de las deportistas extranjeras? Por ahora, solo está claro que el gesto de Esther González ha puesto sobre la mesa un debate incómodo sobre la visibilidad, la protección y los límites de la vida privada en el deporte de élite.