Un incendio eléctrico obligó a evacuar la Torre Moeve en Madrid. Tres personas quedaron confinadas y seis recibieron atención médica. El suceso afectó a oficinas de varias empresas y paralizó la actividad en el edificio.
Un incendio de origen eléctrico desató la alarma este jueves en la Torre Moeve, uno de los rascacielos más emblemáticos de Madrid, forzando la evacuación de cientos de empleados y dejando a tres personas confinadas durante la intervención de los servicios de emergencia. El suceso, que se produjo en una zona técnica entre las plantas 23 y 24, generó una densa columna de humo visible desde varios puntos de la capital y paralizó la actividad en el edificio de 248 metros, conocido durante años como la Torre Cepsa.
La emergencia sorprendió a los trabajadores en plena jornada laboral. Muchos, habituados a los simulacros periódicos, pensaron en un principio que se trataba de un ejercicio más. Sin embargo, la presencia de humo y las llamas disipó cualquier duda. La orden fue clara: abandonar los puestos y descender a pie hasta 26 plantas, ya que los ascensores ordinarios quedaron bloqueados por los sistemas de seguridad. Solo los ascensores para personas con movilidad reducida y los equipos de emergencia permanecieron operativos.
Según relataron empleados de empresas como Amazon Web Services y el despacho Pérez-Llorca, la evacuación se desarrolló de forma escalonada y sin incidentes graves. La mayoría de los ocupantes completó el descenso en unos 20 minutos, gracias a la experiencia adquirida en anteriores simulacros. No obstante, tres personas quedaron atrapadas en una zona de refugio de la planta 27. Los bomberos mantuvieron contacto telefónico y vigilancia por cámaras hasta que pudieron rescatarlas, todas ellas en buen estado.
El Samur atendió a dos trabajadores por inhalación leve de humo y a una transeúnte afectada por una crisis de ansiedad, sin que fuera necesario su traslado hospitalario. El incendio quedó extinguido a las 18:35, pero los equipos de emergencia continuaron revisando las instalaciones para descartar nuevos focos. Mientras tanto, los empleados desalojados permanecieron durante horas en los alrededores, sin acceso al aparcamiento subterráneo ni certeza sobre cuándo podrían regresar a sus oficinas.
La compañía Moeve, actual propietaria y sede principal del edificio, ordenó activar el teletrabajo hasta que se evalúe el alcance de los daños. El inmueble, diseñado por Norman Foster e inaugurado en 2009, es el segundo más alto de España y alberga oficinas de grandes firmas. La propiedad pertenece a Amancio Ortega desde 2016, tras su adquisición a Bankia.
Este incidente se suma a otros episodios recientes que han puesto a prueba los protocolos de seguridad en infraestructuras clave de la capital. En contextos similares, como el refuerzo policial durante celebraciones multitudinarias, la coordinación de los servicios de emergencia ha sido determinante para evitar consecuencias mayores, tal como se evidenció en el despliegue especial en Las Moreras, donde los controles y accesos limitados permitieron una noche sin incidentes graves.
La Torre Moeve, antes conocida como Torre Cepsa, destaca no solo por su altura, sino también por su papel en el skyline madrileño y su relevancia para el sector empresarial. El suceso de este jueves pone de relieve la importancia de los planes de emergencia y la preparación de los ocupantes ante situaciones críticas en edificios de gran altura.