El féretro de Harald V cruzó el centro de Oslo acompañado por una de las mayores concentraciones de casas reales europeas de los últimos años. Felipe VI y Letizia, junto a la reina Sofía, caminaron en primera fila del cortejo, reflejando la cercanía entre la monarquía española y la familia real noruega.
El protocolo fue estricto: la Policía montada abrió el paso, seguida por la banda de la Guardia Real y el estandarte con crespón negro. Tras el armón de artillería que llevaba el ataúd, marchaban los miembros más próximos de la familia real noruega, entre ellos el nuevo rey Haakon VIII, la princesa heredera Ingrid Alexandra y la princesa Marta Luisa. La reina Mette-Marit y la viuda, la reina Sonia, siguieron el recorrido en coche por motivos de salud.
La ceremonia de despedida de Harald V se celebró el 9 de septiembre de 2026 a las 13:00 en la catedral de Oslo, tras 13 días de luto nacional.
La presencia de Felipe VI tiene un trasfondo personal: es uno de los seis padrinos de la princesa heredera Ingrid Alexandra. Ya había acompañado a la heredera en momentos importantes, como su confirmación en 2019 y su mayoría de edad en 2022.
Entre los asistentes al funeral estuvieron los reyes Carlos XVI Gustavo y Silvia de Suecia, Federico X y Mary de Dinamarca, Felipe y Matilde de Bélgica, así como representantes de las casas reales británica, japonesa, jordana, de Liechtenstein y Mónaco. También acudieron presidentes de Alemania, Finlandia, Islandia, Polonia, Hungría, Eslovenia, Lituania, Letonia y Estonia, lo que convirtió el acto en una cita diplomática de primer nivel.
El funeral, que duró tres horas, fue oficiado por el jefe de la Iglesia Nacional Luterana, Olav Fykse Tveit, junto a la obispa de Oslo, Sunniva Gylver. Al terminar, el féretro fue llevado a la capilla de la fortaleza de Akershus para una ceremonia privada y su posterior entierro en la cripta real. Mientras tanto, los 450 invitados participaron en un acto de recuerdo en el Ayuntamiento de Oslo, antes de que el nuevo rey Haakon VIII y su familia saludaran desde el balcón del palacio.
Según la información oficial del Palacio Real de Noruega y medios como AP y BBC, el entierro de Harald V fue estrictamente privado en la fortaleza de Akershus, y el acceso al mausoleo real estuvo restringido solo a la familia y allegados. Además, el protocolo incluyó una procesión pública desde el Palacio Real hasta la catedral, subrayando el carácter de evento de Estado y la masiva participación ciudadana en Oslo.
La Casa Real española reaccionó poco después del fallecimiento de Harald V. En un mensaje público, Felipe VI y Letizia destacaron la responsabilidad, dignidad y entrega del monarca noruego durante sus 35 años de reinado, transmitiendo su pésame a la familia real noruega y recordando el vínculo entre ambas casas.
La muerte de Harald V cierra una etapa para Noruega y cambia el panorama de las relaciones entre las monarquías europeas. La participación de los reyes de España en el cortejo y en los actos oficiales refuerza la imagen de la monarquía española fuera del país y muestra el peso de los lazos personales y diplomáticos en la estabilidad de las casas reales. En un momento en que la monarquía europea busca cohesión, la presencia de Felipe VI y Letizia en Oslo subraya que la diplomacia real sigue siendo un elemento clave en la política internacional y en la proyección de España en Europa.