Un descuido puede dejar sin pensión a quienes la cobran desde fuera de España. La Seguridad Social ha fijado septiembre de 2026 como el mes en que los pensionistas residentes en el extranjero deben acreditar que siguen vivos. Si no lo hacen antes del día 30, el pago se suspende de forma automática. Según Telecinco y otros medios, el control es estricto y no hay prórrogas una vez pasado el plazo.
La obligación afecta a todos los pensionistas del INSS y del Instituto Social de la Marina que viven fuera del país. No es un trámite menor: la administración realiza dos controles al año para evitar pagos indebidos y detectar fraudes. El primero fue entre enero y marzo; el segundo, en septiembre, es el último aviso antes de la suspensión automática. Este doble control anual es una novedad respecto a años anteriores, cuando la acreditación era menos frecuente, según el análisis de Bertran Codina y AyudaTrámites.
AyudaTrámites
Para facilitar el proceso, la aplicación VIVESS permite hacer la acreditación desde cualquier lugar, sin necesidad de ir a una oficina. Disponible para Android y Apple, la app usa reconocimiento facial y pide datos personales, país de residencia y fotos del documento de identidad. El sistema verifica la identidad en segundos y genera un justificante inmediato, que conviene guardar hasta recibir la confirmación oficial del INSS o ISM. Según AyudaTrámites, VIVESS es el canal digital preferente y gratuito, accesible desde cualquier país y con validación biométrica, lo que refuerza la seguridad del trámite.
El procedimiento es gratuito y también puede hacerse con Cl@ve, DNI, NIE o el número de expediente que aparece en la carta anual de revalorización. Si la verificación falla, se puede repetir el proceso o recurrir a otras vías. Es importante conservar el justificante generado por la app, ya que puede ser necesario en caso de incidencias o revisiones posteriores, como señala la información de Cronista.
Alternativas a la app
Quienes no puedan o no quieran usar VIVESS tienen otras opciones: presentar un certificado de vivencia emitido por el Registro Civil Consular o aportar documentación expedida por la autoridad competente del país de residencia, siempre que exista coordinación internacional en materia de Seguridad Social. También se puede acudir personalmente a las Consejerías o Secciones de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, enviando los documentos a la dirección provincial correspondiente. En todos los casos, se recomienda guardar copia y justificante de entrega. Estas alternativas están reconocidas oficialmente y permiten cumplir con la obligación si el acceso digital no es posible.
Telecinco
Más controles desde 2027
A partir de 2027, la Seguridad Social aumentará el control: la acreditación de vivencia será obligatoria tres veces al año, en enero, mayo y septiembre. El certificado de residencia fiscal mantiene su periodicidad habitual. Además, los cónyuges que reciban complemento a mínimos podrán acreditar su vivencia mediante VIVESS desde 2026. Según AyudaTrámites, este cambio busca reforzar la trazabilidad y la transparencia en el sistema de pensiones, adaptándose a nuevas exigencias de control y digitalización.
La comprobación de vivencia no debe confundirse con la obligación de comunicar cambios bancarios o fiscales. El objetivo es claro: asegurar que el derecho al cobro sigue vigente y evitar pagos indebidos a personas fallecidas o que ya no cumplen los requisitos.
El refuerzo de los controles responde a la necesidad de proteger el sistema público de pensiones y evitar fraudes, una preocupación creciente en la administración. Casos recientes, como el litigio que obligó al INSS a abonar más de 90.000 euros tras un error administrativo, muestran que la vigilancia sobre las prestaciones es cada vez más estricta, como se detalló en este análisis previo.
La digitalización del proceso, con herramientas como VIVESS, busca reducir la burocracia y facilitar la vida de los pensionistas en el extranjero, pero también refuerza el control y la trazabilidad de cada pago. La administración no deja margen para la improvisación: quien no acredite su vivencia en plazo verá suspendida su pensión hasta regularizar la situación. El mensaje es claro: la Seguridad Social prioriza la transparencia y la protección de los fondos públicos, y los pensionistas fuera de España tendrán que adaptarse a un sistema más exigente y digitalizado.