El tráfico ferroviario entre Madrid y Barcelona se detuvo este miércoles por una avería en la catenaria, provocada por el temporal que afecta a Cataluña. La interrupción comenzó a las 11:00 y dejó a cientos de pasajeros esperando, con retrasos de hasta una hora en los trenes de alta velocidad. Adif reanudó el servicio a las 12:48, pero la situación en la red sigue lejos de la normalidad.
La incidencia se produjo entre Sant Vicenç dels Horts y El Prat de Llobregat, un tramo clave entre las dos principales ciudades del país. Desde primera hora, Adif detectó problemas en el suministro eléctrico y movilizó equipos para reparar la infraestructura dañada por las lluvias. El Ministerio de Transportes advirtió que los retrasos podrían alargarse si la avería no se resolvía rápido.
Según la agencia EFE, durante la mañana se cancelaron 30 vuelos y dos aviones fueron desviados a Madrid en el aeropuerto de El Prat debido al temporal.
Durante el corte, los trenes hacia Madrid solo llegaron hasta Zaragoza, acumulando demoras. Los servicios que salían de Barcelona retrasaron su salida, y los que iban a la capital catalana quedaron parados en estaciones intermedias. Adif informó que la circulación "tiende a normalizarse", aunque la congestión y los límites de velocidad siguen afectando la línea.
El problema no se limitó a la alta velocidad. La red de Rodalies también tuvo incidencias: la línea R2 sufrió retrasos por un fallo en la señalización entre Sitges y Vilanova i la Geltrú, y un robo de cable entre Vila-seca y Reus provocó demoras en el tramo Tarragona-Reus. Los usuarios llevan tiempo denunciando la fragilidad del servicio, que empeora con cada episodio de mal tiempo.
Según fuentes de Adif y medios especializados, la avería en la catenaria se produjo tras un fuerte episodio de lluvias y tormentas en Cataluña, y existe la hipótesis de que una descarga eléctrica por rayo dañó la infraestructura cerca de Sant Vicenç dels Horts. Además, la congestión en la línea AVE se vio agravada por la alta demanda y la acumulación de retrasos desde primeras horas de la mañana.
El aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat tampoco escapó a los problemas. A primera hora se cancelaron 30 vuelos y dos aviones fueron desviados a Madrid. Aena comunicó que la actividad se recupera poco a poco, pero advirtió que la evolución de las lluvias podría volver a alterar la operativa. Enaire reguló el tráfico aéreo para garantizar la separación entre aviones, ya que el temporal complica las maniobras de aproximación.
Las consecuencias del temporal van más allá del transporte. La Generalitat activó restricciones de movilidad, recomendó el teletrabajo y suspendió la actividad educativa y deportiva al aire libre en varias comarcas, como Baix Llobregat, Vallès Occidental, Garraf y Alt y Baix Penedès, ante el riesgo de lluvias intensas.
La línea de alta velocidad Madrid-Barcelona, una de las principales arterias ferroviarias de España, ha empezado el curso con una acumulación de incidencias. Esta semana, Adif prevé hasta 81 límites temporales de velocidad, 38 de ellos en la línea 050 que conecta Madrid, Barcelona y la frontera francesa. En algunos tramos, los trenes circulan a solo 30 kilómetros por hora, lejos de los 300 habituales.
La repetición de fallos en la infraestructura ferroviaria y aérea en Cataluña muestra la vulnerabilidad de los servicios ante el mal tiempo. Aunque Adif y Transportes insisten en que son incidencias puntuales, la frecuencia de los problemas y la magnitud de los retrasos evidencian que la red necesita inversiones y soluciones de fondo. La gestión de la emergencia ha evitado daños mayores, pero la confianza de los usuarios sigue en duda mientras los trayectos dependen de averías y limitaciones técnicas sin una respuesta definitiva.