El calor extremo dispara el riesgo de incendios en Gran Canaria. Agüimes alcanza los 41 grados y Tasarte marca el máximo nacional. Autoridades piden máxima precaución y limitan actividades al aire libre.
Gran Canaria enfrenta una de las olas de calor más intensas de los últimos años, con temperaturas que han obligado a activar el aviso rojo y a declarar la alerta máxima por riesgo de incendios forestales. La Dirección General de Emergencias del Gobierno de Canarias tomó la decisión tras registrar valores históricos en varios municipios, situando a la isla en el centro de la preocupación nacional por el clima extremo.
En Agüimes, los termómetros alcanzaron los 41 grados, mientras que en Tasarte se llegó a los 44,3 grados, la cifra más alta registrada en España en esta jornada. El calor ha transformado la rutina de miles de residentes, que han optado por refugiarse en piscinas municipales, como la de Temisas, o permanecer en casa durante las horas centrales del día. El uso de aire acondicionado y la búsqueda de sombra se han convertido en estrategias habituales para sobrellevar la situación.
La alerta máxima por incendios forestales se declaró a partir de las 11:00 horas, lo que implica restricciones en actividades al aire libre y una vigilancia reforzada en zonas de riesgo. Las autoridades insisten en la importancia de seguir las recomendaciones oficiales, evitar desplazamientos innecesarios y no realizar ejercicio físico intenso en las horas de mayor calor. Además, la radiación ultravioleta se mantiene en niveles muy altos o extremos en varias islas, lo que añade un factor de riesgo adicional para la salud.
El viento, presente en distintas zonas de Canarias, ha incrementado la sensación térmica y ha motivado la emisión de avisos amarillos en áreas especialmente expuestas. Esta combinación de calor y viento eleva la preocupación por posibles focos de incendio, en un contexto donde la vegetación seca y las altas temperaturas crean condiciones propicias para la propagación del fuego. En situaciones similares, como ocurrió recientemente en la península, la vuelta a la normalidad tras un incendio puede ser lenta y requiere vigilancia, como se detalla en el análisis sobre la reapertura de pueblos afectados por el fuego en Zaragoza y Navarra.
Las previsiones apuntan a que la ola de calor persistirá durante la semana, aunque se espera un ligero descenso de las temperaturas a partir del miércoles. Las autoridades recomiendan hidratarse con frecuencia, evitar la exposición solar directa y prestar especial atención a personas mayores, niños y colectivos vulnerables. El episodio actual se suma a una tendencia de veranos cada vez más cálidos en Canarias, donde la gestión del riesgo de incendios y la adaptación a fenómenos extremos se han convertido en prioridades para la administración local y autonómica.
En el contexto nacional, las olas de calor han aumentado en frecuencia e intensidad en la última década, según datos de la Agencia Estatal de Meteorología. Canarias, por su ubicación y características climáticas, es especialmente sensible a estos episodios, que afectan tanto a la salud pública como a la economía local, especialmente en sectores como el turismo y la agricultura. La coordinación entre servicios de emergencia, ayuntamientos y ciudadanía resulta clave para minimizar los daños y garantizar la seguridad durante estos periodos críticos.