El foco mediático ha cambiado de los platós a la barra de una taquería en Madrid. Alejandro Reyes, conocido hasta ahora por su trabajo como actor y por ser hijo de Ivonne Reyes, ha decidido apostar por la hostelería. Ha abierto 'Buen Perro' en Madrid, dejando de lado, al menos por ahora, los castings y la interpretación para centrarse en su propio negocio. La noticia ha sorprendido incluso a su madre, que no ha dudado en mostrar públicamente su orgullo y cierta incredulidad ante la rapidez y el empeño con el que Alejandro se ha volcado en esta nueva etapa.
Ivonne Reyes reaccionó enseguida. Durante el Festival de Vitoria, la presentadora elogió la calidad de los tacos del local de su hijo y destacó la implicación total de Alejandro en cada detalle del negocio. "Está allí desde el mediodía hasta la madrugada, trabajando en todo, desde atender a los clientes hasta limpiar y gestionar las finanzas", contó Ivonne, dejando claro que su hijo no teme ensuciarse las manos ni perder tiempo en tareas que muchos dueños delegarían.
El restaurante de Alejandro Reyes, Bien Perro, está ubicado en la calle Toledo 70, en pleno centro de Madrid, y funciona sin reservas, apostando por una experiencia desenfadada y asequible.
El cambio profesional de Alejandro no ha pasado desapercibido, sobre todo porque su sueño sigue siendo la interpretación. Él mismo reconoce que sigue acudiendo a castings y no renuncia a su vocación artística, pero ahora su prioridad es sacar adelante el restaurante y construir una marca propia. "Me gusta estar encima de todo, que la gente me vea y poder preguntar qué se puede mejorar", explica, mostrando una madurez poco habitual en perfiles jóvenes del mundo del espectáculo.
La historia familiar añade un matiz extra a este salto empresarial. Ivonne Reyes, que sigue en plena batalla judicial con Pepe Navarro por la filiación de su hijo, ha encontrado en este proyecto una nueva fuente de satisfacción y, quizá, una vía para que Alejandro se forje su propio camino lejos de los titulares heredados. La presentadora reconoce que la educación y los valores inculcados en casa han sido clave para que su hijo no tema empezar desde abajo y aprender cada faceta del negocio, desde la cocina hasta la gestión financiera.
El caso de Alejandro Reyes recuerda que, en el universo de los hijos de famosos, no todos optan por el camino fácil ni se conforman con vivir de la fama ajena. Mientras algunos titulares recientes, como los que rodearon a Marco Melendi Abad tras su operación, han puesto el foco en la vulnerabilidad de los jóvenes de familias mediáticas, aquí la historia es otra: la de un hijo que decide construir su propio relato profesional, aunque eso implique cambiar el guion previsto, como se vio en el análisis anterior.
Según El Confidencial y El Español, Bien Perro abrió sus puertas en agosto, coincidiendo con las fiestas de La Paloma, y ofrece tacos a 1 euro y margaritas a 4 euros. Alejandro Reyes ha declarado que su objetivo es convertir la marca en una franquicia, y no tiene inconveniente en trabajar como camarero mientras impulsa el negocio.
Según Divinity, la ambición de Alejandro no se detiene en un solo local: ya planea abrir otro restaurante y sueña con franquiciar la marca. La hostelería, lejos de ser un refugio temporal, se ha convertido en un escenario donde puede desplegar tanto su energía como su creatividad, sin dejar del todo la interpretación. La apuesta es arriesgada, pero la actitud de Alejandro y el apoyo de Ivonne marcan la diferencia en un sector donde la fama no garantiza el éxito.
En un panorama donde muchos hijos de celebridades se ven atrapados entre la sombra de sus apellidos y la presión de los focos, el movimiento de Alejandro Reyes destaca por su autenticidad y por la voluntad de aprender desde abajo. No hay atajos ni privilegios evidentes en su forma de afrontar el reto: solo trabajo, presencia y una determinación que, en tiempos de carreras fugaces y éxitos efímeros, resulta poco común. Esta historia deja claro que, para algunos, el verdadero valor está en atreverse a empezar de cero y demostrar que el apellido no lo es todo.