El Gobierno japonés lanza un plan para desplegar 10 millones de robots en residencias, hospitales y fábricas antes de 2040. La estrategia busca responder a la escasez de mano de obra y transformar servicios esenciales con inteligencia artificial avanzada.
El Ministerio de Economía, Comercio e Industria de Japón ha fijado un objetivo ambicioso: desplegar 10 millones de robots en funcionamiento antes de 2040. Esta decisión marca un giro estratégico en la política tecnológica del país, que busca responder a la creciente escasez de trabajadores en sectores críticos como la atención sanitaria, la industria y la logística.
La nueva hoja de ruta, presentada oficialmente en Tokio, amplía el alcance de la robótica japonesa más allá de las fábricas. El plan contempla la integración de robots con inteligencia artificial física en 18 ámbitos, incluyendo residencias de mayores, hospitales, restauración, producción de alimentos y servicios logísticos. El reto es claro: cubrir puestos que las empresas no logran ocupar debido al envejecimiento de la población y la falta de relevo generacional.
Respuesta a la crisis demográfica
Japón enfrenta una de las tasas de envejecimiento más altas del mundo y una caída sostenida de la población activa. Según estimaciones de la OCDE, el país necesitará alrededor de 570.000 cuidadores adicionales en 2040, justo cuando la generación más numerosa alcance edades avanzadas. La dificultad para atraer trabajadores a empleos físicamente exigentes o poco atractivos ha llevado al Gobierno a buscar soluciones tecnológicas de gran escala.
El plan no pretende sustituir masivamente a los empleados actuales, sino cubrir vacantes que permanecen abiertas y garantizar la continuidad de servicios esenciales. Los robots estarán orientados a tareas de asistencia, apoyo físico, logística, producción y atención directa, con especial énfasis en el cuidado de personas mayores y pacientes hospitalarios.
Noetra: el consorcio detrás del avance
La pieza central de la estrategia es Noetra, un consorcio nacional formado por gigantes como SoftBank, NEC, Sony Group y Honda, junto al Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología Industrial Avanzada. Su misión es desarrollar un modelo fundacional multimodal de inteligencia artificial física, capaz de dotar a los robots de autonomía y capacidad de interpretación del entorno a partir de texto, imágenes, sonido, vídeo y datos sensoriales.
Esta tecnología permitirá que los robots actúen con mayor seguridad y flexibilidad en entornos complejos como hospitales, residencias, comedores y almacenes, donde las condiciones cambian constantemente y el contacto humano es inevitable. El Gobierno ha vinculado el proyecto a la experiencia acumulada en geriatría, respuesta ante desastres y el desmantelamiento de Fukushima Daiichi, sectores donde Japón ya ha demostrado liderazgo tecnológico.
De la fábrica a la vida cotidiana
Si bien Japón es líder mundial en robótica industrial, la actualización de la estrategia busca llevar la tecnología a la vida diaria. Sectores como la alimentación, las bebidas y la atención médica se suman ahora a la lista de prioridades, con el objetivo de que los robots de nueva generación sean fiables, seguros y rentables fuera de los entornos controlados de las cadenas de montaje.
El desafío principal será demostrar que estos sistemas pueden adaptarse a situaciones imprevisibles, interactuar con personas vulnerables y realizar tareas que requieren precisión y aceptación social. El Gobierno considera que la robótica con IA física puede convertirse en una herramienta clave para sostener servicios esenciales y reforzar la competitividad tecnológica del país.
Presupuesto y horizonte
Según Reuters, el proyecto contará en 2026 con un presupuesto de 387.300 millones de yenes y se desarrollará en el marco de un programa de cinco años. El éxito de la iniciativa dependerá de la capacidad de la industria para crear robots que aprendan, actúen y resuelvan tareas reales en entornos abiertos.
En el contexto internacional, Japón busca mantener su liderazgo en robótica frente a la competencia de China, Corea del Sur y Estados Unidos. El avance de la inteligencia artificial física podría redefinir el papel de la tecnología en la sociedad japonesa y servir de modelo para otros países que enfrentan retos demográficos similares.